Diario de una alerta.

Día 7.

Pues sí, cómo lo oyes, una semana llevamos. Una semana con tu compañía diaria, amigo diario.

Ha pasado rápido, la verdad. Lo lento va a venir cuando mi mujer me ponga por delante la pintura y la brocha, ¡tela! Y luego vendrá el famoso “pues ya que estamos”… ¡Temblando estoy!

Esto es como la Vuelta a España. Acabamos de pasar las primeras etapas de llano, con una contrarreloj al principio. Ahora llega alguna etapa de montaña, esas que rompen las piernas y cansan. Y luego se presentarán los puertos de categoría especial. Así que prometo hacer piernas, estaremos en forma y coronaremos la cima, no sin sufrimiento, lo sé. Pero llegaremos y, si a alguien le flaquean las fuerzas que se ponga a rueda, entre todos, alcanzaremos lo más alto.

Me he metido tanto en el papel de encierro que ando haciendo marcas en la pared, como en las pelis de cárceles, ¿sabes? Hago cuatro rayas y a la quinta otra cruzada. Verás cuando mi mujer lo descubra. Me veo confinado en el balcón.

Y eso por no hablar de que llevo todo este tiempo sin afeitarme, pero mi barba es una birria. Así que mañana mi cara estará suavita como la piel de un bebé. Por cierto, hablando de bebés, mi ahijada Rebeca está comenzando a soltarse con sus pasitos. Le diré a mi compadre Fernando que le vaya enseñando a decir “hola, padrino” para darle un fuerte achuchón cuando la pueda ver en persona. También debe aprender a decir “¿quieres una cervecita?”.

Hoy he desayunado con un zumito de naranja recién exprimido, me lo ha hecho mi hija. Y luego me tomé un café, que sí me hice yo, con un trocito de tarta de Santiago, que también ha hecho ella. Tiene buena mano en la cocina, como su madre. Porque a mí, me sacas del pollo asado y 3 cosillas más y “na de na”. Aunque mi compadre, el papi de Rebeca, dice que con el atún hago cositas buenas, ¡oju! Ya tengo antojo de tartar.

Y después de comer he salido a la calle. Y no, no tenía que comprar. Te cuento.

He ido a la librería. Tenía que recoger las tapas que usamos para encuadernación. Mi amigo Raúl (de Robonautas) está coordinando un excelente trabajo. Están haciendo, con impresoras 3D, unas mascarillas para ayudar al personal sanitario en los hospitales de la zona. El caso es que usan estas tapas y he ido a darle las que nos quedaban, por desgracia eran muy pocas. Pero ya conseguiremos más.

Emociona ver que un sanitario, al enterarse de la noticia, contesta que menudo subidón de energía les dan estas iniciativas.

Así que allá me fui. Nervioso, para qué mentirte. Una extraña sensación. Al acabar y ya regresando a casa me paró la policía, estaban controlando el movimiento de vehículos en la rotonda de Marqués del Duero (Ole por ellos también). Al principio el agente me puso cara de póker. Seguro que pensó que menuda milonga le estaba contando, pero después de explicarle, incluso se interesó por cómo se usaban y, con un buenas tardes, me dejó continuar.

La tarde dio para poco más, una partida de parchís que, por cierto, he ganado yo mientras Pepe se mosqueaba porque le comían dos fichas seguidas (dice la madre que se enfada como su tío Alex cuando pierde… a mi me pasaba un poco lo mismo, la verdad) y la obligada salida al balcón al dar las ocho.

Mientras escribo esto, Carol ya se ha ido a trabajar, su segunda noche. Bueno, mañana descansa.

Voy a cenar algo y en seguida vuelvo.

¡Ea! Ahora un poco de televisión y luego, antes de dormir, leeré un rato hasta tarde. Mañana no pienso madrugar.

Hoy voy a ver una de Tom Hanks, aunque dudo entre «La terminal», donde se queda encerrado no sé cuantos meses en un aeropuerto. No veas, imagínate tener en estos días todo un aeropuerto para ti. O quizás veo «Naufrago», aquella donde acaba en una isla desierta no sé cuántos años. Eso sí que era una barba, no la mía. Al final lo rescatan y se salva. ¡Anda! Hice spoiler.

Vaya ganas de que llegue el lunes y volvamos a la rutina, ¿no?
¡Guasa!, que diría mi otro compadre, José Manuel.


Pues nada, mañana más…

Intentaré acudir más tempranito, como mi mujer descansa, a ver si cenamos tranquilitos. Sin televisión, ni nada que no pertenezca al interior de nuestras cuatro paredes.

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Diario de una alerta.

Día 6.

La mañana pasó rápido. No hemos madrugado demasiado. Total, ¿pa qué? Y después de desayunar, tocó hablar con algunas editoriales y con la asesoría laboral. Nos guste o no, después de la salud manda la economía y, desde ya, toca preocuparse por cómo vamos a, primero sobrevivir y, luego, salir a flote en cuanto esto pase. ¡Lo conseguiremos!

Y es que cuando volvamos a algo parecido a lo que era la vida hace quince días, vamos a tener que salir a aplaudir a los balcones a tanta gente y tantos gremios que harán falta horas de aplausos. Y uno de los sectores que vamos a necesitar, más que aplausos, un gran empujón vamos a ser los autónomos y pequeños comercios de cada pueblo. Qué somos casi invencibles, pero sin la ayuda de amigos, clientes y vecinos, encontramos nuestro talón de Aquiles.

He oído hace un rato que el Banco de España ha dicho que la economía se enfrenta a “una perturbación sin precedentes”… ¡Qué cracks!, ¿no? No había yo caído en pensar eso. Igual que los de LaLiga, que si van a juntar las jornadas así o asá, que se jugará a un solo partido… Los del Comité Olímpico, que aún creen que se van a hacer los juegos, vamos, vamos… O el British Johnnson, que él solo iba a poder con el bicho este y ya recula viendo al Miura que se la planta encima.

Si es que yo obligaba a que en cualquier rincón tuviera que haber una Constitución y, junto a ella, un refranero español. Sabiduría pura, oiga. Mira que sencillo aquello de “Cuando las barbas del vecino veas…”. Pues eso, si estás viendo que esto no lo para nadie con medidas “suaves”, pues adelántate todo lo que puedas, hombre.

Querido diario, ya me iba por los cerros de Úbeda… ¡Que sí! Por fin. ¡Hoy he hecho el pollo! Con su buen montón de patatas al ladito y mucha salsita… ¡qué este plato, si no juegas al hundir la flota con el «sopeteo», se queda en nada!

Yo juego con mi hijo… A2, agua. B6, tocado… y mendrugo empapado en salsa para mí… y así cae media barra de pan.

Pero no pasa nada. También hago deporte. A eso de las 7, antes de la balconada. En el banco de abdominales, he hecho un buen puñado… y luego he salido a correr… ¡digo! Cómo lo oyes.

15 pasos «pa’ca»… 15 «pa’lla»… un bonito trayecto a lo largo del hall de entrada de casa y el salón, que menos mal que es muy largo. Magníficas vistas. Las fotos de la boda. Las de los niños cuando eran más pequeños. «Pa comérselos» estaban, ¡aún me arrepiento! No, es broma. Son unos cracks, si tienes frío tienen la receta secreta para que te hierva la sangre en un periquete.

Pues lo que te digo, media horita de carrera y hasta me puse el GPS. Y a los diez minutos ya me estaba diciendo que a quién quería yo engañar, ¡creo que ha pensado que lo había dejado sobre el ‘roomba’ ese mientras yo me tomaba una copita! Que va, buena sudada me he pegado.
Y después de una duchita, aquí estamos escribiendo estas líneas que me sirven como desahogo y entretenimiento (espero que a los cuatro locos como yo que las leéis también os ayuden aunque sea mínimamente). Prometo que si aguanto hasta el final, las encuaderno y las dejo bien a la vista, que los seres humanos no aprendemos y en cuatro días empezamos a olvidar.

Amigo diario, recuérdame que no abuse de redes sociales y de informativos. Yo, por ahora, lo llevo bastante bien. Pero cada persona es un mundo. Y esta sobreinformación no puede ser buena.
Y es que las redes siguen igual que como las dejé, muy aburridas en general, hace meses. Se comparten cosas que no sabemos si son correctas o ciertas. Los de perfil “más político” ponen las cosas maravillosas que hacen los suyos y lo horrible que hacen los del otro color. ¡Cómo si hubiera alguno que se pueda salvar de la quema! ¿Apostamos porque alguno llegue al aprobado cuando pase la crisis?

Bueno, me voy despidiendo por hoy. Veré la televisión un rato ahora mientras mi mujer hace su turno en la tercera del Costa del Sol (un saludo para todas ellas) esperando que todo el personal tenga, ya, materiales adecuados para que puedan desempeñar su labor como corresponde y cumpliendo las medidas de seguridad tanto para ellos mismos como para los pacientes que tratan.

¡Decidido! Hoy veré “La cabina” de Mercero, peli protagonizada por José Luís López Vázquez (ahora di que el cine español es malo!!!). Si por un momento te agobias en casa… ¡Te vaaa a enteráaaaa!

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 5.

Al final hoy no he hecho el pollo, comimos pescado. Total, mañana será otro día y mi toque especial va a seguir dando el mismo sabor.
Además, como que pega más mañana. Tío, que mañana es viernes. ¡Fin de semana! ¡Ole y ole!

Ves, lo que comentaba el otro día de mi colega Carlos, que se van los días y no te enteras. Ahora tenemos todo un fin de semana por delante. Anda que no tengo ya planes, no ni na…

Y tampoco hemos almorzado en la terraza, con estos días tan feos que están haciendo ni mucho menos apetece. A ver si nos van haciendo unos días de calorcito y sol y me pongo un buen rato a ver si cojo color… que entre lo blanco que soy y que desde que abrí la librería me pego los veranos preparando y forrando libros de texto, me podrían coger, como mínimo, de figurante en una peli de vampiros. Cero maquillaje, solo ponerme colmillos y listo.

Así que habrá que ver fútbol, ¿no? Me pondré la redifusión del España-Malta, lo han puesto estos días en Teledeporte, para escuchar a José Ángel de la Casa, ¡Qué grande!¡Cómo cantó el gol número 12 con esa garganta rota de emoción! Tengo en cola también el ver, pero en horario de prime time, el Madrid-Barça, el del 2 a 6. Lo que sea para mantener el ánimo a tope. ¡Hay muchos recursos! Y si veo que las fuerzas flaquean, la gran baza está bajo llave, la final del Mundial. El Iniestazo. ¡Cómo gritamos todos a una! Y, justo ahora, también en el mismo barco debemos estar todos, aunque por motivos muy distintos.

Pero aún hay que acabar el día, el día de San José y del padre, probablemente, más extraño de nuestras vidas. Y mi hija que me ha regalado hace un ratito un video que ha editado ella misma con fotos familiares desde que ella y su hermano eran bebés hasta estos últimos días. La canción de fondo era Mi héroe de Antonio Orozco (oídla si no la conocéis).
Y claro, estos días que los sentimientos están un poco a flor de piel… pues nada, nudo en la garganta y a salir del paso. ¡Qué ratito, chiquillo! Vamos, que sufrí menos con el partido del Iniestazo que comentaba antes, y eso que fueron 116 minutos.

Es que estos días, al menos a mí me está pasando, todo se exagera más de lo normal. Los sentimientos y la sensibilidad son intensos. Y seguro que, a medida que pasan los días, la cosa irá a más. Así que nada, a fomentar la risa. Habrá que ver aquellos videos de Martes y trece con sus empanadillas de Móstoles. Habrá que tirar de Chiquito. O de aquel Ángel Garó, un paisano, en el Un, dos, tres. ¿Recordáis? Una opción de libro muy divertido es “El abuelo que saltó por la ventana y se largó”, me reí mucho.

Y, una buena noticia, yo llevo la cuenta por el día 5, pero en realidad llevamos 6 ya. ¡Bah! Si por ahora me parece un cuarto de hora. Es que yo acostumbro a contar los días como las facturas o los cargos en el banco. A días vencidos. Defectos de… sí, eso, de autónomos. ¿Me vais pillando?

Hoy voy a acabar pronto, que estoy viendo en televisión como más de dos políticos, de ideologías de lo más opuesta, se saltan la cuarentena (no comment) para “salvar” a España, bueno a España o a quien sea. “Aroooo, carajoooo” (eso también lo dice mi cuñao. ¿A qué no sabéis de dónde es?). Si, además, para decir lo que dicen la mayoría, puede decirlo cualquiera, o lo dices por videoconferencia y listo, ¡leches!.

Pues eso, que voy acabando, no sea que me encienda y ya va tocando pensar en dormir.

Aunque antes, voy a leer un poquito. “Cien años de soledad” del Nobel Gabriel García Márquez. Si es que tengo un ojo eligiendo películas y libros…

¡Nos vemos en los bare…..! Jo, ya me pudo el espíritu del fin de semana. ¡No he dicho nada!

¡Qué descanséis!

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Diario de una alerta.

Día 4.

Muy buenas. ¿Qué tal? ¿Dónde andáis hoy?… Como si no lo supiera, ¿no? Que no se me ocurría cómo romper el hielo…

Esta noche pasada dormí fatal. Un sueño muy ligero que no me permitió descansar mezclado con una horrible pesadilla. Soñé que pasaba todo un día soleado metido en un chiringuito, comiendo pescaito frito y bebiendo cerveza helada. Me bañaba y seguía comiendo. Me bañaba otra vez y seguía bebiendo. ¡Qué disgusto! Y luego, encima, copita en una tumbona bajo una sombrilla. Y al caer la tarde, un largo paseo por la orilla de la playa. Mira, qué sufrimiento. ¿Cómo iba a dormir bien? Con lo bien que estoy aquí, en mi sofá, tranquilito, sin mancharme los pies de arena ni teniendo que ponerme crema para evitar quemar mi piel… ¡Vamos! Que no sabemos lo que tenemos, ¡oye!

No, en serio, sí que he dormido fatal. Y eso que anoche eran casi las 2 am cuando me acosté. Es que siempre me ha gustado mucho esa paz de la madrugada cuando todos duermen y no hay nadie en la calle ni se oye el paso de los vehículos. Vale, parezco gilipollas, eso mismo lo puedo hacer todos estos días a cualquier hora y no esperar a las tantas de la noche.

Pues sabes qué… desde el sábado he salido dos momentos de casa. El lunes tuve que acudir a la librería para entregar unas cajas para una editorial, ya que los ingresos son cero, se agradece que retiren mercancía. Y esta mañana, que acudí a Mercadona para rellenar un poco la nevera. Pues nada, subir la rampa del garaje saliendo de casa y encontrar ambos días un coche (diferente cada día, claro) aparcado en la salida obstruyendo el paso con el “peaso” de cuesta que hay que subir, ¡eso no ha faltado!
¡Joder! ¿Que ni en estos días vamos a evitar soltar el coche donde nos sale de… del alma? Otro tema interesante para tratar otro día, los del “un momentito”, “que solo voy a dejar al niño”, “no pites más, que solo han sido dos minutos”… Po aparca bien, cojoneeee, que diría mi cuñao.

Solo espero que cuando esto acabe, pero no al día siguiente, ni una semana después… me refiero a cuando la vida vuelva a ser normal… ¿Habremos aprendido algo? ¿Seremos capaces de tener más empatía y más respeto por el prójimo? Lo dudo, la verdad.

Porque yo, que soy autónomo (lo he dicho alguna vez en estos días, ¿verdad?), le estoy poniendo todo lo que puedo de mi parte, todo el humor y toda la voluntad del mundo a esta situación (que no tiene absolutamente nada de graciosa). Pero llegará un momento en que cuando la normalidad se vaya instalando de nuevo en nuestras vidas, habrá que exigir responsabilidad y que muchos actúen en consecuencia a sus actos y asuman sus culpas y dejaciones… ¿¿¿no???
Que yo no voy a hablar de políticos (Todos), ni de altos y medios cargos en la administración (muchos), ni de los listos (menos) que aprovechan estas situaciones para sacar beneficio propio o actúan mal y/o tarde. Bueno, algún día, como esto va para largo, sí que podemos dar unas pinceladas, porque eso de los EPIs y las mascarillas para nuestro querido y admirado personal sanitario (mi mujer es enfermera), eso, que no tengan en estos días el material adecuado, no ya para no contagiarse ellos… para no contagiar a los pacientes que tratan… ¡eso clama al cielo!

En fin, que yo pretendo aplicar todo el humor que sea capaz de transmitir pero, debe ser este día mustio y gris, añadido al exceso de información en todos lados, que hacen que tengas que ponerte negro de cuando en cuando. Pero ya se me pasa…

Bueno, que pese a todo, esto sigue estando chupao, que tenemos ventilado un día más… Y, mañana, más y mejor. ¿Qué no? Pero si es San José, si es el día del padre.

Estoy pensando dónde salir a comer… dudo entre el balcón que da al mar o el que tiene vistas al Supercor (clin, clin, Corte Inglés paga algo por la publi). Es que este, si el día está claro, permite ver Gibraltar muy al fondo. En fin, decidiremos según sople el viento.
Haré un pollo asado. Bueno, en realidad haré varios, porque en el super no quedaban pollos enteros (perdón por no usar el lenguaje inclusivo en este caso), así que he comprado unos cuartos traseros y una bandeja de muslitos (y como vienen 5 ó 6 es evidente que tengo que hacer varios pollos) y lo prepararé con mi toque especial. Que dicen los niños que el de mamá está muy rico… pero como el de papá, ninguno. Y yo no me lo explico, ¡si usamos el mismo horno!

Y estar sin fútbol, esto sí que es duro, ¡menudo rollo! Cómo será la cosa que ayer vi un reportaje de la primera Champions que ganó el Barça en Wembley y ya he estado dos veces tentado de poner Real Madrid Televisión, lo que pasa es que, vaya cosas, aquí el Madrid siempre gana. Y mi colega y vecino Antonio, manda carallo, este año que se mete su Athletic en la final de Copa y a ver cómo y cuándo se resuelve el asunto.

Pero bueno, ¡que me enrollo tela! ¿Y no me dice nadie cállate ya? Os advierto que estamos en el día 4, que a este ritmo según avancen los días, acabo escribiendo “Guerra y paz” ese tocho de Tolstoi, que en alguna edición se pone en casi 1200 páginas.

Os dejo por hoy, que acaba de sonarme el pitito de nuevo mail… y cuando miro es para que participe en una encuesta y me regalan unos bonos para viajar por toda Europa. ¿En serio? No voy a mencionar la empresa que se dirige a mí no sea que alguno queráis reclamarle daños psicológicos y compensaciones millonarias.

Lo dicho, hasta mañana, hoy toca dormir bien.

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Diario de una alerta.

Día 3.

Bueno, hoy comienzo a escribir mis líneas diarias con el himno de Andalucía recién escuchado. Cortesía de mi vecino Juanjo, un crack que nos deleita, puntualmente, un buen rato cada día cuando van dando las 20h.
Va pasando el tercer día. Insisto, es “pan comío”. Que esto es lo mismo que hablo con mi amigo Carlos, cada semana. Ya parece un pequeño ritual.

Todos los lunes a las 8,30 de la mañana. Dejamos a los niños en el bus para el cole.
– Ojú, y todavía es lunes.
– Naaaa, cuando te vengas a dar cuenta, miércoles… y luego, viernes. Y otra vez metidos en el fin de semana.
Y llega el viernes. Misma hora.
– Killo, ¿ves?¿Recuerdas el lunes? Pues ya viernes.
– Ea, al lío. Nos vemos a las 13,45. Hoy pagas tú la birra.
Y así, se pasan las semanas sin darnos cuenta.

Ha sido un día afortunado, nos han traído la lavadora nueva a primera hora. Ya tiene guasa, se nos averió a finales de la semana pasada, espero que no fuera un virus, el técnico dijo que no había mucho que hacer. Así que gastito extra, que en estos días viene genial, ¡ya te digo! Contribuyendo a sostener la economía.

Lo que os decía ayer. Somos autónomos. Unos máquinas. A un autónomo le pones por delante un virus, un tigre “desmayao” o un plato de paella más dura que el cemento… y no solo puede con todos, además pide otro plato de arroz. A estas alturas no sé si había leído esto por ahí.

Y se va haciendo de noche, ¡que se acaba uno más, chiquillo! Y se va entre instalar la lavadora que, por cierto, los chicos del transporte solo pudieron dejarnos en la puerta de casa, que yo puedo arrastrar la vieja hasta la puerta y la nueva hasta el lavadero (Que soy autónomo, joder!!!), pero… ¿Y cómo lo hacen si esto le ocurre a una persona mayor?, continua yéndose entre hacer alguna labor en casa y mirar las ventas de hoy en la librería… ¡Ah! No, que han sido cero… como ayer, como mañana, como en los próximos X días (me da miedo imaginar hasta dónde puede llegar la X).

Porque eso sí, ingresos cero. Pero aquí nadie de los que “gestionan” me dice que no me preocupe, que los gastos, ya no digo cero, pero que van a ser mínimos… ¡qué menos!

En fin, que no podemos engañarnos. Esto no van a ser quince días, serán un buen puñado más… Así que en estos momentos dudo si hacer 500 abdominales o no hacer nada durante lo que queda de semana. Quedarme quieto. Parao. (Parao sin movimiento, que cotizando y pagando un puñado de cosas voy a seguir, eso que no falte).
También pensé seriamente pintar con rotulador una réplica de la Capilla Sixtina en el techo de mi habitación, pero me falta el color verde, así que he desechado la idea. Sí, lo sé, en la librería tengo un montón de colores… pero, qué pereza ir solo para coger uno verde, ¿no?

Bueno, voy acabando. Voy a ver un rato la tele… Creo que me voy a poner “Cadena perpetua”, peliculón de Tim Robbins y Morgan Freeman, basado en el relato corto (aunque la peli dura casi 2 horas y media, qué cosas… pero tiempo nos sobra, ¡qué pasa!) de Stephen King y en la que un gaché pasa como 20 años en una cárcel cumpliendo 2 cadenas perpetuas por un crimen que dice no haber cometido, pero al final consigue escapar…
¡Te vas dando cuenta de que loco es poco para definirme!, ¿no?

Ya está bien por hoy… ¡Sed buenos! Mañana podemos hablar de un montón de novedades y libros chulos que teníamos preparados para San José y el día del padre. Pues esto también habrá que celebrarlo con retraso. ¡Bye!

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Diario de una alerta.

Día 2.

Pues sí, se nos va ya el segundo día de alarma, esto está chupao (¿¿¡!??).

Hoy me levanté temprano, pero no mucho. Sobre las 8,30. ¡Ya ves! Tres cuartos de hora después de lo habitual, a cuerpo de rey, oye. Desayuné tranquilamente con mis hijos. Un poco de fruta, café y tostadas. ¡Olé!

Luego, deberes. Recordad que hoy había que establecer una rutina. Un poco de francés, con el nivelazo que tengo, que solo sé aquello de “güi” y “ye´tem”, otra pizca de inglés, este sí que lo domino, of course. Y para acabar, matemáticas. Tocaba aprender a pasar decilitros a hectolitros, mililitros a litros. Y yo, pensando en los 33 centilitros de la cerveza que habitualmente tomamos a mediodía unos colegas antes de recoger a los peques.

Pues nada, dicho y hecho. ¿Piensas que no nos la hemos tomado? Pues va a ser que sí… vía whatsapp y viéndonos en la distancia desde los balcones ya que vivimos en la misma urba, hemos brindado porque ya falta 1 día menos. ¡Olé de nuevo!

Tuve que bajar a por una bombona… y resulta que justo estaban reponiéndolas, así que me la entregaron rápidamente… vaya chasco, en 2 minutos ya estaba de nuevo en casa. Menudo paseo. Bueno, me dio tiempo a una mini tertulia como a 3 metros de distancia con un chaval joven, autónomo también, que después de poner gasolina, esperaba con sus guantes aún puestos a una prudente distancia para pagar.

– Qué tostá.
– Po sí.
– Y ahora sin ingresos, a ver el autónomo y los pagos.
– No te preocupes hombre, somos (los autónomos) superhéroes, somos inmortales (también los autónomos).
– Di que sí, si podían haber aislado a toda España menos a nosotros (sí, a los autónomos) que rodeamos entre 4 al virus ese y nos lo comemos con papas.
– En fin.
– Suerte.
– Al toro.

Y en casa.

Almuerzo, cafelito, un rato en el sofá. Un poco de trabajo desde el ordenador. Y poco más, tarde lista.
A las 8 nos hemos asomado al balcón. Pero antes he aplaudido en privado a mi mujer, enfermera, para ganar puntos en los venideros días. Luego desde fuera, más aplausos. Uno que pone el himno de España, otro la Macarena y se pasa un rato divertido y orgulloso de vecinos y ciudadanos que arriman el hombro. Aunque, debo reconocerlo, a mí el que me emociona de verdad es el de Andalucía. ¿Mira que si a estas alturas se me está despertando el espíritu independentista o se me estará yendo ya la cabeza y yo sin darme cuenta?

Y lo que decía al principio, se nos va el día. Un poquito de ensalada y filetito de pavo para cenar. ¡Y eso que ni me planteo la operación bikini!
Ahora voy a ver The Walking Dead, esa serie donde una pandemia ha dejado a unos pocos supervivientes que viven aislados luchando contra un montón de zombies hambrientos. ¿Masoca? No, lo siguiente (que se dice ahora). Por cierto, una noche de estas tengo que ver, una vez más, esa obra de arte que es La ventana indiscreta, auténtica obra de arte de Alfred Hitchcock y muy apropiada si no sabes sacar provecho a las vistas desde tu ventana.

Y mañana probabilidad de lluvias… ¡pues a las 13,30 hay otra ronda en los balcones, pago yo!

Que maleducado, ¿Qué tal vuestro día?

Buenas noches y dulces, soleados y llenos de aire fresco sueños. Recordadme en los próximos días que hablemos de los nuevos hábitos de higiene, ¡menudo descubrimiento para algunos!

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Diario de una alerta.

Viviendo algo que parece pura ciencia ficción. El mundo se para por un virus. Confinados en casa en toda España… y en medio mundo, ya veremos qué nos depara el futuro.

Sirvan estas líneas como entretenimiento en el día a día. A ver cómo van los ánimos…

Día 1.

Va acabando el primer día del Estado de alarma. En las primeras horas se mezclan esos ratos de risas por los whatsapp, memes y buen humor de amigos y publicaciones que encuentro en las redes sociales (sí, estos días les daré una oportunidad y volveré a usarlas) o te llegan al móvil con la incertidumbre de qué va a ocurrir en nuestro futuro inmediato y a medio plazo. Después te das cuenta de que ya habrá tiempo para pensar en lo que esté por venir que, al menos a nivel laboral, pinta que se nos va a hacer una laaaarga cuesta de enero. Ahora, es fácil y simple, nos queda tan solo una preocupación por delante, estar en casa y cuidarnos, a nosotros mismos y a los que conviven bajo el mismo techo. ¡Y, aunque simple, no es poca tarea!


Estoy convencido de que hay que ser optimista, como siempre en esta vida. No toca pensar mal, ni reenviar críticas y cosas negativas, no pienso hacerlo. No voy a indignarme por los cuatro tontos que no respetan las actuales circunstancias, mejor sentirnos orgullosos del comportamiento de la inmensa mayoría de ciudadanos que sí lo hacen. No voy a perder un segundo en contemplar lo estúpidos que podemos ser los humanos cuando son “muchisimísimos” más aquellos que te hacen sentir orgulloso y que colaboran en la medida de sus posibilidades y con tanta generosidad. Siempre es recomendable, pero en estos difíciles momentos, es mejor mirar las cosas desde el punto de vista más positivo.

Mañana nos pondremos una rutina diaria, que sé de alguno que podría estar el tiempo que sea necesario jugando con cualquier cosa electrónica que tenga pantalla, tocará que los niños estudien un rato, serán días en los que, evidentemente, la lectura diaria no faltará, me he traído tanto libro que es probable que pudiera actuar como biblioteca con los vecinos de mi bloque. Buscaremos también alguna serie a la que engancharnos (acepto recomendaciones) para no estar todo el día viendo y oyendo noticias que, en muchos casos, tienden a acentuar la peor parte de todo.

Por cierto, estoy acabando de leer el libro del Club de lectura, se titula “Las mutaciones” de Jorge Comensal. Nos reuníamos mañana para nuestra tertulia, nos tocará esperar un poquito para compartir charla, lecturas y vinos, que esto último no puede faltar.

Ya os iré comentando los títulos que tengo por aquí, aunque es muy probable que el siguiente sea la novela que acaba de salir de Dulce María Cardoso, un gran descubrimiento gracias a mi compadre. Y vosotros, ¿qué tenéis entre manos? ¿Cuál es el próximo que vais a comenzar?

Bueno, se va acabando el día 1… Nos leemos, y… ¡Mucho ánimo! Pronto esto solo será un mal recuerdo.

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