Diario de una alerta.

Día 26.

Jueves Santo, día grande para los cofrades. Mena en Málaga, Los negritos en Sevilla, por solo nombrar dos capitales.

Y, como no. Gris. Otra vez gris el día. Voy a vender la crema solar y el after sun en Wallapop. Fijo que media hora después brilla el sol durante días.

Pero bueno, como dice aquel, las penas con pan, son menos penas. Así que para almorzar nos hemos zampado un potajito de espinacas, garbanzos y bacalao que estaba de muerte. Para acompañar, unas tortillitas, también de bacalao. Y, no podía ser menos, un par de copitas de un tintito que hacia honores a la comida.

La mañana no ha dado para mucho más, la verdad. Cierto es que ni mucho menos hemos madrugado. Tampoco me he metido hoy a mirar nada de la librería ni, mucho menos, el estado de la cuenta bancaria. Mira que si ha habido algún milagro del estilo al del pan y los peces y yo aquí, sin saberlo…

Si he dedicado un ratito de la mañana y otro de la tarde a ver el circo de los payasos en la tele, aquel programa que tenían los Gabi, Miliki, Fofó y compañía. ¡Qué divertido era! Lo que ocurre es que yo lo recordaba de otro modo, resulta que eran unos señores y señoras, la mayoría con trajes y corbatas,  y subían a contar chistes a un estrado. Pero eran malos (los chistes y los payasos), te juro que mis recuerdos no son esos.

Que yo, amigo diario, no te voy a aburrir con mis opiniones políticas. No acudo a ti para eso, pero viendo el debate del Congreso me surgen un par de cuestiones que, quizás no tengan demasiada importancia, pero yo habría hecho algo por cambiarlo de estar ahí.

Primero, la señora que limpia todo cada vez que uno de esos señores sube a contar su chiste y, también, el señor que les cambia el vasito de agua. Pues yo habría ido con mi botellita de agua (o lo que me apetezca beber) y también habría puesto unos trapitos y un bote de desinfectante para que, cada vez que acaban su charlita, cada cual pase el mencionado trapito para quitar sus posibles virus del atril. Y así, dejamos a más gente en su casa, y menos riesgos de contagio.

También es verdad que no me gusta emplear la palabra payaso con esa ironía. Pero bueno, la uso en minúscula. Porque en mayúscula, Payaso la utilizo cuando quiero expresar mi admiración por ellos, por teatreros o cuentistas, por titiriteros y demás integrantes de ese gremio. Como mi amiga Encarna, por ejemplo. ¡Chapó por ellos!

En fin, es fácil concluir que opté pronto por dejar de ver semejante sainete. Ya veré los momentos top en algún telediario o en la prensa.

Además, tenía plan. Hoy ha sido el cumple de José Carlos, 45 tacos, se nos hace mayor, así que Sonia, qué le gusta un cachondeo, había organizado un encuentro virtual con amigos y familia y tenían en su casa no sé cuántos aparatos conectados. El pobre no sabía dónde mirar con tanta gente felicitándolo a través de pequeñas pantallitas en cada uno de los aparatos.

Después ha tocado un poquito de deporte, hay que sudar un poco para ir bajando el buen comer.

Y ahora, han cenado las mujeres de la casa, Carol se va a hacer su turno de noche y yo lo haré con Pepe. Quiere pizza así que lo acompañaré con mucho sufrimiento.

Y luego, ya con todo recogido y tranquilo a ver si volvemos a coincidir el grupo de amigos en nuestra tertulia a través de las ondas y nos vemos mientras compartimos una copita desde cada casa.

Si la tertulia falla, daremos una vuelta a los canales a ver qué encontramos. Esta de “La línea invisible” que andan anunciando pinta bien, habrá que ver un par de capítulos al menos a ver si merece la pena.

Y mañana, ya es viernes. Viernes santo. Día festivo. Y, casi seguro, gris. ¡Qué pechá!

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 25.


¡Qué maravilla! Un nuevo día gris. Yo, que lo tengo todo preparado en el balcón para disfrutar de días de sol, con la cremita del 50 que, a este ritmo, se me caduca y no la uso. Y la cervecita bien fría, por supuesto, lista para abrirla y sentarme a disfrutar del paisaje.

Alguien dirá que mejor así, que con días buenos sería más complicado todo. Pues no sé, quizás sea cierto, pero yo necesito ver el cielo bien azul.
Y por la noche, tres cuartos de lo mismo. Estos días que podía ver la luna llena saliendo en el horizonte a una hora ideal, resulta que estas nubes no dejan contemplarla.


Y ya han pasado veinticinco días de confinamiento, justo en miércoles santo. En Málaga hoy salía El Rico, ese que indulta cada año a un preso. Así que imagino, yo que soy muy inculto en estos asuntos, que de momento no hay perdón para nadie. Y aquí, en San Pedro, Mari Ángeles ya habría dado su pregón hace unos días. Tendremos que esperar para oírla.
Mientras tanto, van cayendo los días. Lo cierto es que, aunque pretendo mantener el buen humor y el optimismo, cada vez cuesta un poquito más. Es cierto que cuando te pones a pensar, los días se van marchando, más o menos, con rapidez. Pero, por mucho que quieras ocupar las horas y mantenerte activo, la cuesta es cada vez un poco más empinada.


Pero bueno, para esto vienen bien esas redifusiones que están poniendo de grandes etapas de Perico Delgado o Induráin subiendo los puertos en el Tour, así te dices que tú también puedes. Pedalada a pedalada y hacia arriba. La meta se va acercando. Y por cierto, recuerdo ahora un día de verano, con calor “pa morir”, después de comer y sin fuerza para nada, en un camping de Tarifa viendo en la televisión de la cafetería una de esas etapas con el que luego sería mi compadre. Ya llovió, sí.
Anda, que ahora se nos vienen encima jueves y viernes santos y ya, con el fin de semana liquidamos este tiempo de Pascua. Y, ¿qué es lo próximo? EL DÍA DEL LIBRO. ¡Ole y ole!


A ver qué cositas organizo con Isa, seguro que se nos ocurrirá algo que podamos hacer. Al menos a través de las redes, que cuando podamos volver a abrir las puertas, tendremos que celebrar el día del libro y mil cosas más por todo lo alto, ¿no?

Y nada, hoy el día se me va habiendo almorzado pollo al curry. Guárdame el secreto, he repetido, es que estaba riquísimo. Y ahora, para cenar, una ensalada y un poco de chacina. Y un pellizquito de pan va a ser inevitable, es que el pan de Fermento está tremendo. Que lo que no me extraña es que, después de la fiebre del papel higiénico, digan ahora que se ha disparado la venta de cervezas, aceitunas y patatas. Y verás el día que salga el sol… apuesto a que se multiplica por dos esa cifra.


A media tarde, una videollamada con José Manuel y Rafa. Amigos de toda una vida, vienen poco por aquí en condiciones normales así que a partir de ahora ni pensarlo quiero. Hemos pasado un rato divertido contándonos tonterías hasta que una de las baterías de los móviles decidió dar por concluida la tertulia.


Hoy, en TCM, sesión doble de Hitchcock. A las 22h, “La ventana indiscreta”, ya hablé algo de ella. Qué mejor momento para identificarse con el protagonista, un soberbio James Stewart y también con ella, Grace Kelly. Y si hay más ganas de cine, a continuación ponen “Topaz”, quizás menos conocida pero igualmente buena. Buen plan asegurado.

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 24.


Tener que estar en casa, encerrado, tiene un pase. Pero que nos estén haciendo estos días tan feos, ¡Vaya tela!Nada, hemos vuelto a tener un día más gris que otra cosa, algún clarito dejó, pero solo eso.


Bueno, esté como esté el día, es lo que hay. No queda otra que seguir cierta rutina diaria. Levántate, desayuna, haces la cama y tal y al ordenador. Estado de la librería, un ojo a la cuenta del banco. Lo primero igual que los últimos veintitrés días, lo segundo bajando, bajando. Yo lo visualizo como el barco en la película Titanic, en la escena del hundimiento. Justo cuando se pone por fin en vertical y emprende su camino hacia las profundidades. ¿Lo imaginas, amigo diario? Pues tal cual.


Pensando en películas, cómo serán a medio plazo los rodajes con esto de mantener las distancias y los contactos. Qué complicado se antoja todo.
Por cierto, llevo días sin hablar del irreductible, del genuino, del magnífico grupo de los autónomos. Creo que a nosotros nos levantarán la cuarentena sin controles ni test. Nosotros nos cruzamos con alguien positivo y lo “descontagiamos” rápida y eficazmente. Y claro, con ese poderío es normal cómo nos valoran de bien los gobernantes. Maravilloso, vamos.


Y es que hoy ha hecho falta, una vez más, acudir a hacer la compra. Al volver, pasé un segundo por la librería y, bueno, ver el pueblo casi desierto resulta tan triste. Y mira que a estas alturas ya está uno comenzando a acostumbrarse. Pero, pensaba yo, en cómo sería cualquier sitio así, con todo cerrado pero con gente moviéndose por sus calles. ¿Lo puedes imaginar? Ahí está la importancia del negocio pequeño, vital por muy pequeñito que sea.


En fin, yo y mis reflexiones.


Carol curró hoy de tarde, un rollo porque se marcha a eso de las dos de la tarde y ya no regresa hasta, más o menos, las once de la noche.
Así que, como te iba diciendo, a media tarde me acerqué a llenar un poco la nevera. ¿Necesitará alguien un adolescente en casa? Es buena gente, come una “jartá”, pero si le das tecnología no da ruido (esto es otra lucha…) y de vez en cuando le da por contar chistes malos. Todo un chollo.


Total, igual cuela, pues no hay gente que parece que están alquilando a sus perros para que otros se den el paseíto por la calle. Un veterinario comentaba en las noticias que habían subido no sé cuánto las consultas por daños en las articulaciones de los animales. Yo, a estos energúmenos, no los multaba, ni cárcel siquiera… les ponía en una especie de la rueda esa que tienen los ratones en las jaulas a caminar hasta que “revienten”.


Y nada, se fue la tarde, con la compra hecha y la nevera casi llena. Después de cargarla y guardar toda la compra le hice una foto. Con la puerta abierta, claro. Es que en veinticuatro horas estará otra vez dando pena al abrirla. ¡Qué ruina!


¡Ah! Y me he encontrado al Tembleque en el super, es un crack el tío. Pura casualidad, eh. Que no nos hemos puesto de acuerdo para hacer la compra a la vez. Hemos mantenido una tertulia de dos o tres minutos con la prudente distancia de dos carros entre ambos. Ahora que lo pienso, podíamos habernos ido junto a las cervezas o vinos, habría sido lo más parecido a estar en un bar de charla.Necesito ya un botellín en «La abuela» o en «lo de Nono».


Y así ha llegado la hora de la cena. Un buen vaso de gazpacho y algo de picoteo. ¡Y fíjate! He tomado un poco de carne “mechá”. Mira que estaba rica y, mira también, con la tranquilidad que me la he comido. ¡Qué tiempos aquellos en que gozábamos de libertad pero no sé podían comer ciertos alimentos!


¿Será cierto aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor?


No sé, voy a meditarlo con la almohada. Que ya llegó Carol y hoy ni serie ni peli.


Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 23.

¡Pero bueno! Día 23 y ahora, sí que sí. Vamos cuesta abajo. Oficialmente hemos sobrepasado la mitad del confinamiento establecido… siempre que no se prorrogue, ¡claro!

¡Jo! Qué ganas de que llegue el día en que podamos volver a una cierta rutina, es evidente que ira todo muy poco a poco pero, sueño con el momento de llegar y abrir la reja tras tanto tiempo y, espero, volver a notar ese aroma que solo una librería puede desprender.

Es que, además, tenemos pendiente una reunión del Club de Lectura. Iba a ser el primer lunes que decretaron la alerta, así que cuando la retomemos va a ser necesario darle una nueva lectura al libro, Las mutaciones se llama, para refrescar la mente. Eso sí, nos tendremos que sentar separaditos unos de otros, pero no vamos a perdonar la copa de vino durante la tertulia.

El lunes, una vez más nublado y tirando a feo, pasó ni mucha novedad. Hoy he desayunado un buen café y una de las magdalenas que hizo mi hija el fin de semana. ¡Qué ricas! Y para almorzar tocaba tomar lentejas. Vamos, que los niños no han hecho precisamente una fiesta al sentarse a comer.

Después de comer, el segundo cafelito del día, este cortito. Y un poco de televisión, pero nada de noticias, ni programas acerca de esta cosa que nos mantiene en casa, creo que voy a optar por dejar de mencionar la palabra. Total, que me dedico en las sobremesas a ver algo de deporte.

Ya me he visto la reposición de los mejores Tours de Francia, algún Giro y las mejores etapas de la Vuelta a España. No han faltado finales de Champions, Mundiales y Eurocopas. Todos los Roland Garros y Wimbledon de Nadal. Alguna serie final de la NBA con Magic Johnson o Jordan y medallas olímpicas en distintas disciplinas deportivas.  ¡Por Dios, que vuelva el fútbol!

El resto de la tarde lo he dedicado a darle un buen tirón a un libro, no me está gustando mucho pero bueno, se deja leer. Llegaremos al final por si depara un cierre interesante. Además, una buena charla telefónica con mi “compare”. Está haciendo un master así que en estos días le está cundiendo la cosa. Mañana se examina de la primera parte, ¡Suerte maestro!

No podía faltar hoy conectarse a la librería. Por supuesto, todo estaba en perfecto estado de revista. Pero algo me llamó mucho la atención, casi todos los tableros de ajedrez, de parchís y juegos similares prácticamente agotados en los distribuidores. Y, más curioso aún, no he sido capaz de encontrar stock en cualquier puzzle de más de 500 piezas en ningún sitio.

Hoy diría que ha habido más gente de lo habitual aplaudiendo desde los balcones y luego sonó alguna marcha de semana santa. Eso sí, pasos no he visto ninguno. Por cierto, hoy habría estado Málaga, como decía ayer, “abarrotá” viendo al Cautivo procesionando por sus calles.

Y poco más. Un rato de charla con mi padre, claro, por teléfono y la hora de la cena, luego llamó el otro compadre. Esta vez por videollamada. Nada, hemos arreglado el mundo en un rato, incluso económicamente, y también hemos visto a Rebeca dar pasitos la mar de suelta.

Así se nos va este lunes santo. Las cifras, aunque siguen siendo bastante elevadas, parecen indicar que esto va estabilizándose. Esperemos que así sea y, en breve, podamos oír cómo piensan organizar, al menos, el regreso a la apertura de negocios. Pero esto será el capítulo siguiente. Toca esperar y ser paciente.

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 22.


Ha sido escribir el número 22 y venir a mi mente aquello de “¿Cómo estaba la plaza?” del Dúo Sacapuntas en el “Un, dos, tres”. Sí, inmediatamente después mi mente, muy graciosa ella, me lleva a pensar que me estoy haciendo muy mayor. Y es que he buscado, por curiosidad, de qué año estoy hablando en internet y me ha enviado a 1987. ¡Telita!


A esa pregunta, seguía la respuesta de “abarrotáaaa”. Hay que ver cómo nos divertíamos por aquel entonces, media España pegada a la televisión viendo el programa en familia, y que contestación más absurda a día de hoy, habría que cambiarla a “abandonáaaa”.


¡En fin! En estos momentos andamos a la mitad de confinamiento, siempre que no se amplíe más. A estas horas quedan pocos minutos para dejar atrás el domingo de Ramos más extraño de la historia. Al menos de la historia que yo he conocido y vivido.


Un domingo muy en la línea de los veintiún días anteriores, no me puedo engañar. Como anoche al final sí que me acosté bien tarde, pues hoy me levanté también tarde. Así que mi desayuno fue, simplemente, un café. Después de recoger un poco la casa, me conecté a la librería, pura costumbre, no sé qué cambios espero encontrarme y mucho más sabiendo que es domingo…


Pero sí, había un correo de la asesoría. Más papeleo para firmar. Así está la cosa. Casi todos sin poder trabajar y, unos pocos, que prácticamente no encuentran un momento de descanso.


Mis compadres se lo han montado hoy de escándalo, a la hora del aperitivo han salido a la terraza a tomarse una cervecita. Bien vestidos incluso, tanto que hasta estrenaban algo de vestuario, y han visto en no sé qué canal a la borriquita en su estación de penitencia, supongo que alguna emisión de 2019. Me habría gustado estar allí y poder achuchar un poco a Rebeca.


Después de comer, serían las cinco o así, sonó una sirena de policía aquí cerca, pero no se marchaba. Me asomé a ver si ocurría algo (que está la cosa para perderse cualquier novedad que nos saque de la rutina unos minutos, ¡vamos!). Era una patrulla que venía a felicitar el cumple a una niña. Total que media urbanización asomada al balcón, cantando el cumpleaños feliz a la pequeña. Aplausos y más aplausos y a otra cosa, mariposa. Y, qué quieres que te diga, a mí me parece genial. Bastante complicado está todo ya como para que pueda parecer mal que algún pequeño disfrute y se sienta un poquito especial a falta de celebrar su cumple tal como se ha hecho siempre.


Ahora, hablando de polis, lo que va a ser gracioso es cuando ya andemos otra vez con las prisas, con el estrés. Con los coches mal aparcados y en doble fila y un agente nos diga con amabilidad que debe multarnos. A ver… a ver… cuánto aplaudimos. Yo lo estoy deseando, que por esta zona en la que vivo suele ser un coñazo incluso salir del garaje sin tener que pararte a mitad de la rampa, que no veas la pendiente que tiene.


Así que, o eso, o como he comentado más de una vez, me compro un Land Rover de estos antiguos y me voy rozando con todos esos que dejan el coche allá donde les sale del alma. Si algún día me toca la lotería, lo hago a jornada completa, será mí trabajo. Un buen golpecito a todos los de la doble fila, a los que se plantan aunque tengan un vado o al que te dice que ya va, que qué prisas.


En fin, que faltan ahora mismo catorce minutos para que este domingo de abril sea ya historia. Mientras escribo estoy viendo el reportaje que ponen en televisión sobre Aute, un tío grande al que podremos recordar las noches largas, a las cuatro y diez o al alba. ¡Hasta siempre, maestro!


Si no hubiera sido por este programa, tenía decidido ponerme esta noche “La vida es bella” de Roberto Benigni. Una auténtica joya que todo el mundo debería ver al menos una vez. Si te digo que la he visto siete u ocho veces, igual hasta me quedo corto. Contar con esa sensibilidad una historia que se desarrolla en buena parte en un campo de concentración la convierte en obra maestra. No descarto ponerla pese a la hora que es ya.


Toca despedirse por hoy.


Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 21.


Veintiún días. Con sus veinticuatro horas. Eso llevamos en estado de alarma y hoy ya sabemos que nos queda, en el mejor de los casos (piensa mal y acertarás), toda esta próxima semana santa y otras dos más.


Y esta próxima semana, sin deberes los niños. Ya estoy haciendo un planning que habrá que cargar de actividades para evitar enfados cuando, sobre todo Pepe, sea capaz de estar enganchado a cualquier cosa electrónica todo el día. Una de ellas va a ser ponerlo delante de una pantalla, sí. Pero para que haga ejercicio a la par de Pepe Moreno en Facebook. A sudar se ha dicho.


El caso es que los días siguen pasando con relativa rapidez, incluso aunque el clima no quiera acompañarnos con sol a diario. Después del espectacular día que tuvimos ayer, hoy regresó de nuevo el tiempo mustio y gris. Incluso ha llovido un poco y hacía un viento de lo más desagradable. Parece que el final de la tarde quiere acabar el día con una leve mejora. Veremos cómo nos amanece el domingo de Ramos, según la previsión, será un día regularcillo.


Anoche, finalmente, tuvimos tertulia desde el sofá conectados a través de una aplicación con varios amigos, tomamos una copita y charlamos y reímos durante un buen rato. Lo confieso, me tomé dos copas, no una. Incluso fuimos participes cuando Pedro, uno de los de Madrid, bajó a dar un breve paseo al perro ya en plena madrugada por unas calles llenas de bares y pubs pero vacías y silenciosas.


Y ya esta mañana, nos hemos levantado tarde. Luego he bajado a comprar un poco de pescado, que esta semana hemos abusado de la carne. Así que para almorzar, boquerones y unas pijotas. Y para la cena, un poco de atún (sé de unos que se apuntarían a la cenita).


Cuando prácticamente estábamos acabando de almorzar llegó la noticia, ya sabida, de la prórroga y, ¡qué gracia, oye! Esto que llevamos un par de días oyendo de unos “nuevos Pactos de la Moncloa”. ¡Qué “pechá” de reir, oye! Con todos los respetos, eh, pero generalizando (que alguno se puede librar, no lo niego), la categoría política hoy en día dista mucho de aquella de finales de los setenta que, por supuesto, no eran ni mucho menos perfectos, también hubo barbaridades, pero eran de otra pasta, eso como mínimo. Ahora deciden no cogerse los teléfonos. ¡Ea, pues ya no te hablo! Lo que te digo, para partirse de la risa, vamos (ironia).


Por lo demás, el día ha pasado sin gran novedad. Ordenador, móvil, un buen rato de lectura y este rato de escritura… ¡Y día ventilado! No, hoy no he hecho ni un minuto de ejercicio, que tampoco vamos a abusar, hombre.


Bueno, aún tenemos por delante preparar una buena ensalada, algo de picar y ese atún. Eso se merece una buena copa de vino blanco… o dos.
Carol mañana comienza su ciclo de turnos, a eso de las 7am ira camino del hospital, así que se acostará pronto. Pienso que me voy a pegar una sesión de cine doble. Creo que voy a ver Hogar, me la recomendó el otro día mi amigo Jose Antonio. Si luego aún no me puede el sueño, quizás busque alguna de miedo. A estas alturas, necesito comprobar que la ficción aún puede superar a la realidad.


Hoy me despido rápido, que voy a poner el mencionado atún en la plancha. Vuelta y vuelta y un poco de sal. Y entre una vuelta y otra, hay que abrir el vino ¡Ole!

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Diario de una alerta.

Día 20.


¡Ualaaa! Ya llené todos los dedos de las manos y de los pies… a partir de mañana necesito ayuda para contar días.Y lo que nos queda, amigo diario. A este paso dejamos en poca cosa lo de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós. Que pienso yo que nadie se va a extrañar cuando nos amplíen la reclusión en quince días más, de hecho ya hoy se comenta en todos sitios que probablemente sea oficial en muy breve.


Que mira que uno intenta cubrir todo el tiempo posible en mirar redes sociales, conectarse a la librería y mirar cómo va todo como si fuera posible que algo, simplemente, fuera. Ves algo en televisión, te asomas al balcón a ver el mismo paisaje cada día, también sales a aplaudir y no sé cuántas cosas más inventas… pues, pese a todo, sigue quedando demasiado tiempo para pensar. ¡Error! No pienses. Encefalograma plano como dice uno de mis colegas, el «Tembleque».


Pero bueno, en esto de asomarse al balcón hoy ha cambiado la cosa. Ha hecho un día espectacular, así que he estado un buen rato sentado al solecito. Acaparando vitamina D y, claro, pensando.


Al final creo haber llegado a la conclusión clave. Me he dicho yo mismo, “tú piensa todo lo que quieras, pero no te irrites que, te guste o no, vas a tener lo mismo”. Así que, pensando y pensando, he vestido de grana y oro a media cuadrilla y, cuando ya me he sentido a gusto y calentito por tanto sol en la cara, me he “metio pa´dentro”.


Y es que si vienen muchos días como el de hoy, va a hacer falta poner en la lista de la compra un bote de After sun, que nos vamos a quemar incluso.


Anoche, siguiendo un comentario recibido precisamente por Facebook, vimos el primer episodio de “Freud”. Un poco extraña pero no pinta mal, así que en un ratito veremos el segundo capítulo a ver qué tal continua.


Eso sí, como es viernes, para más inri, viernes de Dolores, igual nos unimos un rato a la quedada a través de redes con los colegas. Total, un rato diciendo pamplinas, riendo y tomando una copita es muy aconsejable a falta de poder hacerlo en vivo y en directo. ¡Pronto!


Pero qué cosas. En estos días, y en circunstancias normales, nos habrían llegado libros para tener la librería cargada de cara a la semana santa y a la, más que probablemente, mayor afluencia de visitas. Habríamos montado los escaparates para la ocasión y el domingo de Ramos, habríamos visto y fotografiado a la polllinica pasando por delante de nuestro local que, además, este año era la primera vez en la nueva ubicación… sin embargo, allá está la librería, “triste y sola” esperando tiempos mejores. Ojalá, tendremos esperanza.


Y, bueno, así se ha ido un día más en casa. No ha estado mal pero te queda una sensación extraña al ver en las noticias como se habla de los fallecidos de cada día, cifras que dan miedo. Cifras de una guerra en la que, se dice, que estamos aunque no veamos al enemigo. Y sí, es extraño ver como pareces inmunizarte a esas cosas a base de repetirlo un día tras otro.


Ocho mil y pico pensionistas menos en marzo para la Seguridad Social. Se dice pronto. No es que vaya a servir de nada, pero lo primero que se debería hacer cuando la cosa sea medianamente normal, sería hacer un homenaje a todos ellos.


En fin, colega, supongo que hoy ando más sensible de lo habitual. Voy a ver si andan los amigos “online” y me sacan unas risas.


Mañana, sábado, sabadete.

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 19.


Menudo día extraño en cuanto al clima. Desperté esta mañana con una foto que me mandó mi amiga Sonia, se podía ver claramente la montaña desde San Pedro completamente nevada en su parte más alta. Después, tan pronto se dejaba ver el azul del cielo como a los diez minutos unas nubes bien grises descargaban un buen chaparrón. A eso de las tres de la tarde, una granizada que dejaba los techos de los coches blancos por un rato. Para acabar una tarde fresca, pero con sol y mejorando conforme este llegaba a ponerse para dejar atrás un día más.


¡Mañana es viernes ya!


Con la granizada estuve a punto de sacar un vaso bien grande por la ventana para luego aderezarlo en condiciones y hacerme un buen mojito. Porque no había almorzado aún, que si no…


Esta tarde he hablado por teléfono con un buen amigo, el bueno de Félix y señora, a sus 93 años la queda tela por cortar y, con mucha gracia, me comentaba el número de papeletas que llevaba si osaba salir. Está bien cuidado y mimado, afortunadamente.


También he llamado a Jose Antonio, era su cumple, así que me debe un par de rondas con sus intereses correspondientes. Por cierto, si por momentos es complicado compartir 24 horas con Pepe, mi hijo de doce años, compadezco a su novia. Él ha cumplido 40 y…


Y en esta sobreinformación en la que vivimos, leo hoy en algún periódico que los informes de Inteligencia en EE.UU. han concluido que China ha falsificado el número de fallecidos. ¡Joder con los servicios de “listos”! ¿Y no son capaces de concluir que el virus es peligroso y que se contagia con rapidez y tener así una, al menos, mínima previsión?
Que aquí es tres cuartos de lo mismo. Ya hables de la nación o de la autonomía. Que me da a mí que nos toman por tontos a todos. Tanta cifra diaria contando como “más nos interesa”, tanta media verdad, que al final resulta igual o más grave que una mentira completa. Eso, los que gobiernan. Y los que “se oponen”, ¡Cuánta clarividencia y bien hacer! Que si pagas extra, que si compensaciones, que si tal y que si cual…El caso es que va a resultar que es mejor que gobierne el que pierde las elecciones, el Gobierno de la Oposición. Dado lo clarito que se ve todo desde ahí, igual es lo mejor. Nos va a ir genial.


Es puro sarcasmo, amigo diario. Es que a este paso, mejor va a ser limitarnos a oír un boletín en radio una vez al día y, luego, desconectar por completo. O incluso, mejor, desconectar al cien por cien y que alguien me avise a voces desde la calle, como cuando existían los serenos, de las novedades importantes que acontezcan.


Bueno, que ya anochece y se nos va el día. Mañana nos metemos en la cuenta de los veinte. Voy a preparar una súper hamburguesa para Pepe y para mí, pero sin pan.


Y luego, nos vamos a meter en la camita y vamos a buscar una nueva serie a la que engancharnos para ver algún capítulo antes de dormir.


Así que hoy lo dejo aquí. Mañana parece que tendremos día soleado, a ver si podemos tomar una cervecita a mediodía en la terraza con vistas a algún vecino. ¡Salud!


Buenas noches.

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Diario de una alerta

Dia 18.

¿Dieciocho días ya? Como lo oyes. Vamos despidiendo un día más. Vuelan, como los granos cayendo sin opción en un reloj de arena.

Estaba yo antes dándole vueltas al coco, cosa que en la actualidad es bastante normal y que para un autónomo siempre ha sido el día a día, nuestros cerebros carburan como el motor de un fórmula 1, y se me ha ocurrido que esto del encierro habría que instaurarlo una semana cada año bisiesto, por ejemplo.
En serio, ves las aguas de Venecia llena de peces, animales de todo tipo donde jamás te lo hubieras imaginado, ciudades con mucha menos contaminación de lo habitual… igual se me ha ido del todo la olla, pero no lo veo ni mucho menos un disparate.

En fin, volveremos a la rutina, costará más o menos, pero nos meteremos de nuevo en las prisas, el estrés e irá quedando todo en un rincón de la memoria que, incluso, lucharemos por dejarlo cuánto más abajo mejor, que sea un vago recuerdo. Para muchos será algo así. Y, al final, de esta ni saldremos más fortalecidos, ni mejores… eso sí, saldremos “tiesos” y con muchas ganas de ver a la gente que queremos, amigos y familia.

También en buena parte de casos, saldremos más gorditos. Otros saldrán para ir directamente a la óptica de mirar tanta pantalla. Algunos, directos al abogado para arreglar el divorcio, otros habrán encontrado el amor olvidado y querrán hacer una nueva luna de miel, aunque querrían ir a un sitio muy concurrido, pero como también estarán tiesos, se quedarán en casita y como mucho, quedará la cosa en una escapada de fin de semana.

Me decía hace unos días mi amigo José Carlos que hacía tiempo que no ponía alguna “brillante” idea de negocio para estos próximos tiempos… hombre, lo de los abogados tiene futuro a corto plazo con tanto pleito que se avecina, pero claro, no nos da tiempo a estudiar Derecho. Mejor opción será buscar un nuevo concepto de restaurante. Va a estar complicado, al menos hasta que olvidemos (si es que esto ocurre) tanto hábito de higiene, limpieza y descontaminación de todo lo que nos rodea. Hay que darle unas vueltas… y aprender a cocinar bien si quieres optar por esto, claro.
Creo que hoy no estoy suficientemente iluminado para alcanzar el éxito empresarial.

Y a todo esto, mi día ha pasado sin mucha novedad. Eso sí, me he pegado el lujo de levantarme tarde y hacer poco. Hemos tomado un arrocito para almorzar y luego, adivina, aún quedaba algún papel pendiente para que en la asesoría puedan ir gestionando la situación. También envié documentos al banco, ojalá me equivoqué pero al final esto nos obligará a buscarnos la vida por nuestra cuenta y riesgo para subsistir, así que tendremos a mano la opción de buscar financiación.

Pero bueno, no quiero seguir por aquí, amigo diario, prefiero acudir a ti en tono de broma y con buen humor, que por la otra parte no te cuento con el mosqueo que acabo.

Y, como ya he comentado un par de veces, mañana jueves y luego nos metemos en fin de semana, se nos fueron otros siete días. Y no es uno normal… Llegamos a la semana santa, que ya está aquí el Domingo de Ramos. Tú verás, rara es la ocasión en que no llueve y, por tanto, no pueden salir muchas procesiones y, este año igual tenemos un clima de escándalo y maravilloso.

Hoy poco más, ni siquiera peli.

Mañana más… y, mejor no sé. Parecido, seguro.

Buenas noches.

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