Diario de una alerta.

Día 15.


Comenzamos una nueva quincena en este periodo de clausura. Son casi las 21h cuando comienzo a escribirte estas líneas, amigo diario. Es casi de noche, pero aún se ve algo de claridad ya que esta pasada noche se cambió la hora.Como te decía ayer, en casa lo hemos hecho a mediodía.

Así te engañas un poco “comiéndole” una horita al día. ¡Cuántos aparatos con hora! Seguro que aún me quedan algunos por cambiar.
Así que, entre el mencionado cambio de hora y que me levanté tarde, la mañana se fue casi sin darme cuenta. Dio tiempo a cambiar sábanas y alguna tareilla en casa. Incluso a pasar diez minutos al sol, desde el balcón, justo antes de comer.


Ya sabemos desde anoche que el asunto se para aún más en todo el país. Esperemos que sea una medida útil para controlar el nivel de contagio aún más. También es de esperar muchas y buenas medidas para curar el asunto posterior, el económico. Veremos.


Total, que hemos almorzado una brandada de bacalao que estaba muy rica. Y después, domingo de flojera. Sofá, televisión, un poco de lectura y una partida de cluedo. Así se ha ido la tarde.


Debo reconocer que la tarde incluyó una taza de té y una magdalena de las que hizo mi hija. Ya confesé ayer que mi voluntad era casi nula.
Y a las ocho, a plena luz del día hoy, hemos salido a la visita diaria a los balcones. Hoy nos hemos podido saludar viéndonos un poco mejor con Cati y Antonio o con Amparo y Jose entre otros, moviendo los brazos o lanzando besos mientras, en el balcón que da a nuestra espalda, el bueno de Juanjo y Ana amenizaban con un ratito de música. La verdad es que lían la grande. Se agradece.


Y se nos va un día más, ¿a qué van volando? Y no te digo ya lo que puede ser el segundo semestre de este 2.020 como tengamos que celebrar todo lo que se está quedando ahora mismo aparcado. Con los cambios que andan proponiendo, veo que en algunos sitios más de uno va vestido de flamenco a ver procesiones. O a algún chiquillo con el bañador debajo del traje de comunión. Tampoco estaría mal ver la final de Champions en un chiringuito.


En fin, que el tiempo sigue trayendo agua y frío. Pues yo quiero sol, mi ratito en el balcón diario. Que luego llega el verano y ya sabes que me encierro con los libros del cole. Creo que voy a buscar voluntarios para el forrado del texto. ¿Cómo será este próximo curso la vuelta al cole?
¡Qué cosas! Cuánta incertidumbre. ¿Volveremos a la rutina diaria con las mismas costumbres y forma de relacionarnos en sociedad o cambiará todo radicalmente? Bueno, es tontería a estas alturas pensar en eso.

Vayamos por partes. De momento, que llegue el sol para quedarse, que en buena parte del país incluso parece que va a nevar esta semana.


En fin, que estaba esta tarde pasando canales a ver si encontraba algo y en un canal de cine estaban poniendo “Flores en el ático” y me dije “ea, ya tengo película angustiosa para recomendar hoy”. Pero no, no me gusta esa película en absoluto. Allá encerrados en un desván. Así que seguí pasando canales y acabé de ver “Tiempo de matar”, basada en el libro de John Grisham y con un buen reparto de actores. Y esta, sí, es muy recomendable. Además, deja ver cierta inspiración en “Matar a un ruiseñor” de Harper Lee, magnífico libro (Premio Pulitzer) y también llevado a la pantalla protagonizada por Gregory Peck.


Basta por hoy, que mañana a media mañana toca recomendar libros en Radio Televisión Marbella. Hablemos de libros.


Buenas noches.

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Autor: Alberto López Barrio

Nací en 1973, el destino nos llevó a San Pedro de Alcántara donde, en julio de 2011, abrimos una librería, Espacio Lector Nobel San Pedro. Ahora comenzamos con este blog que, esperamos, sea punto de encuentro de muchos amigos aficionados a la lectura.

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