Diario de una alerta

Dia 18.

¿Dieciocho días ya? Como lo oyes. Vamos despidiendo un día más. Vuelan, como los granos cayendo sin opción en un reloj de arena.

Estaba yo antes dándole vueltas al coco, cosa que en la actualidad es bastante normal y que para un autónomo siempre ha sido el día a día, nuestros cerebros carburan como el motor de un fórmula 1, y se me ha ocurrido que esto del encierro habría que instaurarlo una semana cada año bisiesto, por ejemplo.
En serio, ves las aguas de Venecia llena de peces, animales de todo tipo donde jamás te lo hubieras imaginado, ciudades con mucha menos contaminación de lo habitual… igual se me ha ido del todo la olla, pero no lo veo ni mucho menos un disparate.

En fin, volveremos a la rutina, costará más o menos, pero nos meteremos de nuevo en las prisas, el estrés e irá quedando todo en un rincón de la memoria que, incluso, lucharemos por dejarlo cuánto más abajo mejor, que sea un vago recuerdo. Para muchos será algo así. Y, al final, de esta ni saldremos más fortalecidos, ni mejores… eso sí, saldremos “tiesos” y con muchas ganas de ver a la gente que queremos, amigos y familia.

También en buena parte de casos, saldremos más gorditos. Otros saldrán para ir directamente a la óptica de mirar tanta pantalla. Algunos, directos al abogado para arreglar el divorcio, otros habrán encontrado el amor olvidado y querrán hacer una nueva luna de miel, aunque querrían ir a un sitio muy concurrido, pero como también estarán tiesos, se quedarán en casita y como mucho, quedará la cosa en una escapada de fin de semana.

Me decía hace unos días mi amigo José Carlos que hacía tiempo que no ponía alguna “brillante” idea de negocio para estos próximos tiempos… hombre, lo de los abogados tiene futuro a corto plazo con tanto pleito que se avecina, pero claro, no nos da tiempo a estudiar Derecho. Mejor opción será buscar un nuevo concepto de restaurante. Va a estar complicado, al menos hasta que olvidemos (si es que esto ocurre) tanto hábito de higiene, limpieza y descontaminación de todo lo que nos rodea. Hay que darle unas vueltas… y aprender a cocinar bien si quieres optar por esto, claro.
Creo que hoy no estoy suficientemente iluminado para alcanzar el éxito empresarial.

Y a todo esto, mi día ha pasado sin mucha novedad. Eso sí, me he pegado el lujo de levantarme tarde y hacer poco. Hemos tomado un arrocito para almorzar y luego, adivina, aún quedaba algún papel pendiente para que en la asesoría puedan ir gestionando la situación. También envié documentos al banco, ojalá me equivoqué pero al final esto nos obligará a buscarnos la vida por nuestra cuenta y riesgo para subsistir, así que tendremos a mano la opción de buscar financiación.

Pero bueno, no quiero seguir por aquí, amigo diario, prefiero acudir a ti en tono de broma y con buen humor, que por la otra parte no te cuento con el mosqueo que acabo.

Y, como ya he comentado un par de veces, mañana jueves y luego nos metemos en fin de semana, se nos fueron otros siete días. Y no es uno normal… Llegamos a la semana santa, que ya está aquí el Domingo de Ramos. Tú verás, rara es la ocasión en que no llueve y, por tanto, no pueden salir muchas procesiones y, este año igual tenemos un clima de escándalo y maravilloso.

Hoy poco más, ni siquiera peli.

Mañana más… y, mejor no sé. Parecido, seguro.

Buenas noches.

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Autor: Alberto López Barrio

Nací en 1973, el destino nos llevó a San Pedro de Alcántara donde, en julio de 2011, abrimos una librería, Espacio Lector Nobel San Pedro. Ahora comenzamos con este blog que, esperamos, sea punto de encuentro de muchos amigos aficionados a la lectura.