Diario de una alerta.

Día 2.

Pues sí, se nos va ya el segundo día de alarma, esto está chupao (¿¿¡!??).

Hoy me levanté temprano, pero no mucho. Sobre las 8,30. ¡Ya ves! Tres cuartos de hora después de lo habitual, a cuerpo de rey, oye. Desayuné tranquilamente con mis hijos. Un poco de fruta, café y tostadas. ¡Olé!

Luego, deberes. Recordad que hoy había que establecer una rutina. Un poco de francés, con el nivelazo que tengo, que solo sé aquello de “güi” y “ye´tem”, otra pizca de inglés, este sí que lo domino, of course. Y para acabar, matemáticas. Tocaba aprender a pasar decilitros a hectolitros, mililitros a litros. Y yo, pensando en los 33 centilitros de la cerveza que habitualmente tomamos a mediodía unos colegas antes de recoger a los peques.

Pues nada, dicho y hecho. ¿Piensas que no nos la hemos tomado? Pues va a ser que sí… vía whatsapp y viéndonos en la distancia desde los balcones ya que vivimos en la misma urba, hemos brindado porque ya falta 1 día menos. ¡Olé de nuevo!

Tuve que bajar a por una bombona… y resulta que justo estaban reponiéndolas, así que me la entregaron rápidamente… vaya chasco, en 2 minutos ya estaba de nuevo en casa. Menudo paseo. Bueno, me dio tiempo a una mini tertulia como a 3 metros de distancia con un chaval joven, autónomo también, que después de poner gasolina, esperaba con sus guantes aún puestos a una prudente distancia para pagar.

– Qué tostá.
– Po sí.
– Y ahora sin ingresos, a ver el autónomo y los pagos.
– No te preocupes hombre, somos (los autónomos) superhéroes, somos inmortales (también los autónomos).
– Di que sí, si podían haber aislado a toda España menos a nosotros (sí, a los autónomos) que rodeamos entre 4 al virus ese y nos lo comemos con papas.
– En fin.
– Suerte.
– Al toro.

Y en casa.

Almuerzo, cafelito, un rato en el sofá. Un poco de trabajo desde el ordenador. Y poco más, tarde lista.
A las 8 nos hemos asomado al balcón. Pero antes he aplaudido en privado a mi mujer, enfermera, para ganar puntos en los venideros días. Luego desde fuera, más aplausos. Uno que pone el himno de España, otro la Macarena y se pasa un rato divertido y orgulloso de vecinos y ciudadanos que arriman el hombro. Aunque, debo reconocerlo, a mí el que me emociona de verdad es el de Andalucía. ¿Mira que si a estas alturas se me está despertando el espíritu independentista o se me estará yendo ya la cabeza y yo sin darme cuenta?

Y lo que decía al principio, se nos va el día. Un poquito de ensalada y filetito de pavo para cenar. ¡Y eso que ni me planteo la operación bikini!
Ahora voy a ver The Walking Dead, esa serie donde una pandemia ha dejado a unos pocos supervivientes que viven aislados luchando contra un montón de zombies hambrientos. ¿Masoca? No, lo siguiente (que se dice ahora). Por cierto, una noche de estas tengo que ver, una vez más, esa obra de arte que es La ventana indiscreta, auténtica obra de arte de Alfred Hitchcock y muy apropiada si no sabes sacar provecho a las vistas desde tu ventana.

Y mañana probabilidad de lluvias… ¡pues a las 13,30 hay otra ronda en los balcones, pago yo!

Que maleducado, ¿Qué tal vuestro día?

Buenas noches y dulces, soleados y llenos de aire fresco sueños. Recordadme en los próximos días que hablemos de los nuevos hábitos de higiene, ¡menudo descubrimiento para algunos!

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Autor: Alberto López Barrio

Nací en 1973, el destino nos llevó a San Pedro de Alcántara donde, en julio de 2011, abrimos una librería, Espacio Lector Nobel San Pedro. Ahora comenzamos con este blog que, esperamos, sea punto de encuentro de muchos amigos aficionados a la lectura.

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