Diario de una alerta.

Día 3.

Bueno, hoy comienzo a escribir mis líneas diarias con el himno de Andalucía recién escuchado. Cortesía de mi vecino Juanjo, un crack que nos deleita, puntualmente, un buen rato cada día cuando van dando las 20h.
Va pasando el tercer día. Insisto, es “pan comío”. Que esto es lo mismo que hablo con mi amigo Carlos, cada semana. Ya parece un pequeño ritual.

Todos los lunes a las 8,30 de la mañana. Dejamos a los niños en el bus para el cole.
– Ojú, y todavía es lunes.
– Naaaa, cuando te vengas a dar cuenta, miércoles… y luego, viernes. Y otra vez metidos en el fin de semana.
Y llega el viernes. Misma hora.
– Killo, ¿ves?¿Recuerdas el lunes? Pues ya viernes.
– Ea, al lío. Nos vemos a las 13,45. Hoy pagas tú la birra.
Y así, se pasan las semanas sin darnos cuenta.

Ha sido un día afortunado, nos han traído la lavadora nueva a primera hora. Ya tiene guasa, se nos averió a finales de la semana pasada, espero que no fuera un virus, el técnico dijo que no había mucho que hacer. Así que gastito extra, que en estos días viene genial, ¡ya te digo! Contribuyendo a sostener la economía.

Lo que os decía ayer. Somos autónomos. Unos máquinas. A un autónomo le pones por delante un virus, un tigre “desmayao” o un plato de paella más dura que el cemento… y no solo puede con todos, además pide otro plato de arroz. A estas alturas no sé si había leído esto por ahí.

Y se va haciendo de noche, ¡que se acaba uno más, chiquillo! Y se va entre instalar la lavadora que, por cierto, los chicos del transporte solo pudieron dejarnos en la puerta de casa, que yo puedo arrastrar la vieja hasta la puerta y la nueva hasta el lavadero (Que soy autónomo, joder!!!), pero… ¿Y cómo lo hacen si esto le ocurre a una persona mayor?, continua yéndose entre hacer alguna labor en casa y mirar las ventas de hoy en la librería… ¡Ah! No, que han sido cero… como ayer, como mañana, como en los próximos X días (me da miedo imaginar hasta dónde puede llegar la X).

Porque eso sí, ingresos cero. Pero aquí nadie de los que “gestionan” me dice que no me preocupe, que los gastos, ya no digo cero, pero que van a ser mínimos… ¡qué menos!

En fin, que no podemos engañarnos. Esto no van a ser quince días, serán un buen puñado más… Así que en estos momentos dudo si hacer 500 abdominales o no hacer nada durante lo que queda de semana. Quedarme quieto. Parao. (Parao sin movimiento, que cotizando y pagando un puñado de cosas voy a seguir, eso que no falte).
También pensé seriamente pintar con rotulador una réplica de la Capilla Sixtina en el techo de mi habitación, pero me falta el color verde, así que he desechado la idea. Sí, lo sé, en la librería tengo un montón de colores… pero, qué pereza ir solo para coger uno verde, ¿no?

Bueno, voy acabando. Voy a ver un rato la tele… Creo que me voy a poner “Cadena perpetua”, peliculón de Tim Robbins y Morgan Freeman, basado en el relato corto (aunque la peli dura casi 2 horas y media, qué cosas… pero tiempo nos sobra, ¡qué pasa!) de Stephen King y en la que un gaché pasa como 20 años en una cárcel cumpliendo 2 cadenas perpetuas por un crimen que dice no haber cometido, pero al final consigue escapar…
¡Te vas dando cuenta de que loco es poco para definirme!, ¿no?

Ya está bien por hoy… ¡Sed buenos! Mañana podemos hablar de un montón de novedades y libros chulos que teníamos preparados para San José y el día del padre. Pues esto también habrá que celebrarlo con retraso. ¡Bye!

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Autor: Alberto López Barrio

Nací en 1973, el destino nos llevó a San Pedro de Alcántara donde, en julio de 2011, abrimos una librería, Espacio Lector Nobel San Pedro. Ahora comenzamos con este blog que, esperamos, sea punto de encuentro de muchos amigos aficionados a la lectura.

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