Diario de una alerta.

Día 32.

No veas cómo llovía anoche. Me desperté oyendo como jarreaba (me encanta esta palabra), el reloj reflejaba en el techo las 3.47am. Por un instante, estuve tentado de levantarme y asomarme a ver el panorama. Finalmente, decidí pegarme un poco más a Carol y volver a dormir. Total, en más o menos cantidad, solo era agua cayendo. Que esto lo puedo decir ahora, hace unos meses, en el anterior local, la cosa hubiera sido bien distinta… Pero eso es tiempo pasado.

A las ocho ya estaba en pie para hacer un poco de ejercicio, después duchita y un buen desayuno.

Luego me he acercado por la librería para hacer algunas gestiones y papeleo. Después de acabar me he quedado un rato allí, plantado junto al mostrador, soñando despierto con el día que podamos volver a subir la persiana de nuevo, será la primera señal de que, aunque tan solo sea un poquito, regresa la normalidad. Está por ver cuánto de normal será la vida. Sin duda más que ahora. Siempre es mejor ver el vaso medio lleno.

Regreso a casa, parando antes a comprar pan, en cantidad para dos o tres días. Y a comer. Si es que esto vuela, mañana liquidada y al sofá a tomar un cafelito y a descansar. Hoy he dado incluso una cabezada, mientras en algún canal había dejado “Los intocables de Eliot Ness”, buena película pese a Costner. Es broma, tiene otras muy buenas lo que ocurre es que las malas, son muy malas. El caso es que con la siestecita, me he perdido un buen rato de film.

Y esta tarde he estado otro buen rato leyendo prensa. Abc, El Mundo, El país y La Vanguardia. Por orden alfabético, sin preferencia alguna, sé de sobras que ninguno tiene una marcada línea editorial (la ironía me gusta mucho más que la palabra jarrear). Ya comentaba el otro día con algún amigo, no recuerdo si lo puse aquí, que los repartos de empresas online (léase por encima de todo Amazon) deben estar haciendo el agosto con sus repartos. Así que me ha gustado leer que Francia ha prohibido el reparto a estas empresas de todo lo que no sea producto de primera necesidad.

También leí que los perros callejeros pueden ser el origen del coronavirus. Puntualizar el último libro leído y comentado en nuestro Club de lectura, de Albert Espinosa, “Lo mejor de ir es volver” se titula. Una historia narrada en un futuro no muy lejano en el que todo ha cambiado mucho y ya no existen los perros, se extinguieron. En semejantes circunstancias resulta más interesante aún ver el futuro que plantea Espinosa.

Y el resto de la tarde pasó con alguna llamada telefónica, bajar la basura antes de cenar. Hoy toda una odisea, llevaba la basura normal, la orgánica. Por otro lado, una caja con cartones, la bolsa de plásticos y unas botellas de cristal. ¡Buf! creo que me voy a escribir y estudiar el protocolo a seguir en esta situación. Demasiadas cosas a tener en cuenta.

Pero luego he subido a casa, me he lavado maravillosamente bien las manos y nos hemos puesto con la cena. Hoy nos trajeron la compra hasta la puerta de casa y habíamos cogido un rodaballo que nos hemos zampado entre los cuatro. Que ya lo dice el refrán, amigo, “come y bebe que la vida es breve”. Pues eso, buena cena acompañada de una copita de vino.

Y aquí estoy, escribiendo estas últimas líneas. Ahora veremos un capítulo más de Freud, al final nos hemos enganchado. Es un poco paranoica, pero qué podía esperar tratándose de este personaje.

Pues nada, liquidamos el día. Mañana nos vamos al 33. Y jueves ya, se nos viene encima un nuevo fin de semana. ¡Qué cosas!

Buenas noches.

Comparte esto:

Autor: Alberto López Barrio

Nací en 1973, el destino nos llevó a San Pedro de Alcántara donde, en julio de 2011, abrimos una librería, Espacio Lector Nobel San Pedro. Ahora comenzamos con este blog que, esperamos, sea punto de encuentro de muchos amigos aficionados a la lectura.