Diario de una alerta.

Dia 34.


Y aquí estamos, un día más. O quizás uno menos, cuestión de puntos de vista. Viernes noche, fin de semana. Día 34 de la Era de la Pandemia.
Hoy me he levantado temprano, no sé para qué. Además ya tenía decidido que, siendo finde, no iba a hacer ni el huevo. Solo juerga y cachondeo. Viernes, sábado y domingo de parranda, cervecitas de bar en bar y charla con los colegas.

Bueno, soñar despierto es lo poco que podemos hacer con plena libertad.
Así que la realidad es que madrugué, desayuné y después de hacer la cama y recoger un poco lo poco que ha dado la mañana han sido unas llamadas telefónicas con algún comercial y con Manolo, amigo y asesor. También me ha llamado el bueno de Antonio, un “tío mu grande”, desayunábamos juntos muchos días. Era un buen modo de arrancar aquellos días que ahora parecen de la prehistoria. En cierto modo es así, como ya te dije en los primeros días, en muchos aspectos será AC o DC, antes o después del Coronavirus. Espero que más pronto que tarde podamos seguir con nuestros desayunos, a los que tampoco falta nuestro querido Tembleque.

Carol se ha ido a trabajar, hoy y mañana toca turno de tarde, así que me he quedado con los peques para comernos unos canelones

Después de comer, al sofá con mi cafelito de sobremesa. Algo de lectura y, luego, me puse una película, Hogar, ya me habló el otro día mi colega diciendo que estaba bien. Como a Carol no le gusta mucho Javier Gutiérrez como actor, he decidido verla solito. Está bien, no es que vaya a pasar a la historia, pero tiene una trama y un fondo interesante.

Después, los niños han merendado y la tarde ha dado para poco más que para darme otro buen tute físico. He vuelto a hacer deporte. Esto ya no debe ser ni bueno. Pues mañana no muevo un dedo, es más, tengo mucho mejor plan para la tarde del sábado. Club de lectura online, se les echa de menos.

Mientras tanto, los abuelos, en La Línea, merendaron también en la terraza al solecito y viendo el ambiente de las 20h con los aplausos y el cachondeo habitual.

Mientras hago deporte suelo escuchar la radio. Debe ser masoquismo, así me sube más la adrenalina y me esfuerzo con más ganas, supongo. Hoy la muchacha que dice que lo de las banderas a media asta o una corbata negra es tontería, que lo realmente útil es trabajar contra el virus. Pues claro que hay que trabajar, pero si veinte mil muertos no merecen un gesto inútil, sí, pero necesario, ya me dirás para cuándo lo dejamos. Pero como lo piden los de enfrente pues no podemos entrar por el aro. Bueno, luego han confirmado que el lunes, a las once, se reúnen PSOE y PP. PP y PSOE. Tengo una fe absoluta. En eso y en que el Málaga acaba levantando una Champions. Escucha, y ya que no se han dado prisa para quedar, tampoco van a ir el lunes con urgencia… a las once, que desayunemos tranquilos. ¡Menudo plan

En fin, con una buena ducha se te quitan todos los males. Hemos preparado la cena y nos hemos tomado una tortilla de patatas los tres.
Otro día más que se nos marcha… después de recoger la cocina, me he sentado a ver la tele, Carol ha llegado en seguida.Y ahora vamos a pasar un rato de tertulia con los colegas por internet. Vamos a tomar una copita, que estamos de finde.

Así que nada, lo bueno si breve, dos veces bueno, ¿no?

Buenas noches.

Comparte esto:

Autor: Alberto López Barrio

Nací en 1973, el destino nos llevó a San Pedro de Alcántara donde, en julio de 2011, abrimos una librería, Espacio Lector Nobel San Pedro. Ahora comenzamos con este blog que, esperamos, sea punto de encuentro de muchos amigos aficionados a la lectura.