Diario de una alerta.

Día 49.

Al final eran las tantas cuando me acosté, no lo sé con seguridad pero no debía faltar mucho para las 2 de la madrugada. Terminamos la temporada 1 de Broadchurch y pensamos que seguro que la segunda sería ya un rollo en el que estiran el producto para sacarle partido y acaba aburriendo, pero no. Vimos el primer episodio y apunta muy bien. Hoy veremos un par de ellos más.

Pero bueno, pese a todo me levanté pasadas las siete y media y me preparé para mi primera carrera en casi dos meses. Pasadas las ocho ya daba zancadas por el paseo marítimo. Menudo día ha hecho, con lo temprano que era cuando salí y ya hacía calor, y el resto del día estuvo igual, pleno verano parecía.  Y pensaba yo que saliendo a esa hora no me iba a cruzar con demasiada gente. Pues no, todo lo contrario. Nada más cruzar el bulevar y coger toda la Avenida del Mediterráneo hacia la playa había bastante personal, algunos ya de regreso, más en la misma dirección que yo. Puedo jurar que jamás estuvo esa zona, a esas horas, ni la mitad de concurrida que hoy.

Supongo que es normal, o eso quiero creer. Ha sido mucho tiempo en el que casi todos hemos respetado las condiciones establecidas y esto se hacía necesario. Además, al menos es lo que yo he visto, los que corrían iban solos. También los ciclistas. Y los que paseaban, caminaban solos o en pareja.

Si la mayoría hacía lo correcto, mejor sería destacar esto y no a los cuatro que hacen tonterías.

Carol, que ha salido por la tarde, dice que lo que ella ha visto ha sido más bien lo contrario. En fin…

La cosa es que yo estaba de vuelta bien temprano, estirar un poco las piernas, una duchita y a desayunar.

Luego he estado mirando algunas cosas, básicamente cosas pensando ya en la próxima apertura de la librería. Medidas de seguridad y prevención. Habrá que disponerlo todo y estar preparados. A ver qué van indicando porque con tanto dar novedades y modificar lo ya dicho al día siguiente nos tienen sin saber cómo irá todo. Que todo es muy complicado, sin duda, pero es que todo lo que se va anunciando se cambia poco después.

El resto de la mañana se fue pronto y, a mediodía, bajé al Arai. Habían preparado cocido maragato para llevar a casa y le encargué a Laura una ración. ¡Qué rico! Y qué “pechá” de comer.

Así que entre el deporte y el almuerzo que, por supuesto, ha ido acompañado de un poco de vino, la siesta ha caído por su propio peso.

Por la tarde hemos charlado por video llamada algunos del club de lectura durante un rato. Entre esto y un par de llamadas más, se nos va haciendo de noche.

Y la cena ha sido  ligerita, con el almuerzo aún en el recuerdo, no cabía mucho.

Así que ya estamos en el sofá, dispuestos a ver ese par de capítulos de la serie.

Acabando el sábado, mañana será otro día. Eso sí, día 50.

Buenas noches.

Comparte esto:

Autor: Alberto López Barrio

Nací en 1973, el destino nos llevó a San Pedro de Alcántara donde, en julio de 2011, abrimos una librería, Espacio Lector Nobel San Pedro. Ahora comenzamos con este blog que, esperamos, sea punto de encuentro de muchos amigos aficionados a la lectura.