Diario de una alerta.

Día 54.

Jueves ya. Otra semana que se pasa volando. Lógicamente ha influido que podamos tener ya cierta actividad en la librería, claro. Siempre tienes ese sentimiento encontrado, por un lado la cuenta alcanza ya los 54 días, estamos a punto de llegar a dos meses completos. Se dice pronto. Pero por otro, ves como el día a día pasa, los días corren en el calendario. Y así estamos, mañana entramos en un nuevo fin de semana de confinamiento. Si, confinamiento, no sé si todos lo tenemos claro.
Ya sabes, un refrán lo explica bien. Nos dan la mano y agarramos todo el brazo.

En fin, inicié el jueves poco antes de las nueve. Me preparé y salí a la calle, pase por el banco. En las oficinas de cada entidad se repite la misma imagen. Bastantes personas en la puerta, la mayoría mayores, cogiendo la vez y esperando pacientemente su turno. En fin, nos guste o no, es lo que hay.

Afortunadamente solo tenía que usar el cajero y no fue necesario esperar turno, ingresé unos pocos billetes y al devolverme la tarjeta creí oír un aleluya que salía del mismísimo cajero. La pobre cuenta ya ni recordaba la última vez que recibió algo.

Y de allí, a la librería. A ver qué daba la mañana. Aunque hoy pasaron varios conocidos por allí, debo destacar que vino el bueno de Félix, no lo veía desde algún día antes del comienzo de la alarma. Sigue tan bien como siempre, lo cual es una alegría.Entre una cosa y otra, cuando llegué a casa eran casi las dos, prácticamente con el tiempo justo para dar un beso a Carol y que ella se fuera a trabajar, hoy tocaba turno de tarde.
Así que calenté el almuerzo, un poco de arroz blanco y una carne, y comimos los niños y yo.

Cuando acabé de recoger la cocina me senté en el sofá, me acomodé y acabé tumbado y dormido. Hoy ha sido una buena siesta, me quedé completamente K.O.

Luego me he dedicado a corregir los deberes de Pepe. Mates, Lengua y Sociales. Y después me he dedicado a repasar pedidos y cosillas siempre pendientes.

El abuelo ha llamado y hemos estado charlando un ratillo con él y, poco después, me he puesto con la cena. Los niños han tomado unas flautas con jamón y queso. Yo, un poco de salmorejo y un poco de salmón ahumado.

Y poco más ha dado el día de sí, nada de ejercicio. Mañana intentaré sacar fuerzas para estar corriendo por el paseo marítimo no más tarde de las siete y cuarto. Imagino que de este modo aún no habrá mucha gente dando sus paseos. Siempre estará la opción b si no hay forma de levantarse, saldría a última hora de la tarde, como ayer. Ya veremos qué ocurre cuando suene el despertador.Así que toca irse a la cama. Se acabó por hoy. Mañana será viernes. Mañana más, porque además, vamos acabando la semana y, si todo continúa su marcha, la siguiente la comenzaremos recuperando negocios abiertos y recobrando otro poco de normalidad.

Pasito a pasito.

Buenas noches.

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Autor: Alberto López Barrio

Nací en 1973, el destino nos llevó a San Pedro de Alcántara donde, en julio de 2011, abrimos una librería, Espacio Lector Nobel San Pedro. Ahora comenzamos con este blog que, esperamos, sea punto de encuentro de muchos amigos aficionados a la lectura.