Diario de una alerta.

Día 64.

Concluyendo el fin de semana, colega. Ayer te abandoné, aunque al menos pasé a saludarte. Anoche traje alguna cosita del Inch y vimos una peli, los niños le han cogido el gustillo a esto del sushi y estas cosas y, la verdad, a nosotros también nos gusta mucho.

Después terminamos con la serie, el último capítulo, así que ahora buscaremos otra que nos llame la atención a los dos para verla juntos.

La noticia de ayer, triste, fue el fallecimiento de Anguita. Comentan, un tipo íntegro y coherente y eso dice mucho de cualquier persona y, hablando de un político, mucho más.

A media tarde, después de comer y mientras daba una cabezada, dejé en televisión un partido de la liga alemana, que ya volvía a jugarse este fin de semana. Con todas las precauciones sanitarias al parecer, sin público. Se oían las voces de los jugadores pidiéndose el balón, al marcar un gol lo celebraban a unos metros de distancia entre sí. Cosa un poco absurda, por cierto, ya que durante el juego hay bastante contacto. El caso es que el fútbol, así, pierde toda la gracia, la pasión. Como deporte que es, deja de tener toda la gracia sin afición, sin abrazos en los goles. Yo casi dejaba la competición desierta, sin jugar. Ya la próxima temporada, si es que todo va bien, se jugará de nuevo… Pero claro, con el dinero que hay de por medio, deja de ser, sencillamente, un deporte. Demasiados intereses. Y la Liga española vuelve, ni más ni menos, con un Sevilla-Betis, ¡casi na!

Y ya estamos en pleno domingo, acabamos semana. Acabamos fase cero. Mañana empezamos el día dando un paso hacia adelante.

Hoy nos hemos levantado sobre las diez, ole. Hemos hecho alguna cosilla en casa y Carol ha dejado preparadas unas migas para almorzar, ella se iba a trabajar de tarde. Así que un rato después le di el último toque, les puse un huevo frito encima y a comer con los niños. Fue un antojo de Carolina y les ha encantado. Unas poquitas de calorías “pa´l cuerpo”.
Tan lleno acabé que, después de recoger la cocina, casi llego rodando al sofá. Hoy ni café ni nada.

Esta tarde he hecho bien poco, ver alguna cosilla en televisión sin prestarle demasiada atención, leer algo y poco más.

Esperé hasta cerca de las nueve para irme a correr, aun así hoy había demasiada gente. Al menos con hay tan poco paso de coches, puedes correr por el filo de la calzada y no te ves esquivando a peatones y bicicletas. En la vuelta, ya se notaba que el personal había bajado bastante. Espero que sepamos llevar bien el paso a la siguiente fase.
Pienso que siempre estará presente la posibilidad de tener que dar pasos atrás y le temo mucho.

Al llegar, Carolina ya se había preparado una tortilla a la francesa para cenar. Le he hecho a Pepe su cena y, después de una ducha, he cenado yo. Hoy ligerito, faltaría más después del almuerzo.

Y aquí andamos, Carol llegó hace un ratito de trabajar. Y estamos sentados un rato antes de ir a dormir.

Mañana empieza una semana de relativa normalidad. Volvemos a abrir los negocios a jornada completa. Cumpliendo ciertas medidas y siendo precavidos, pero recuperando algo similar a la rutina habitual. Camino de la “nueva normalidad” que le llaman. Lo confieso, odio esta expresión.

Bueno, a ver qué nos depara el día. Por cierto, habrá que ver si es posible tomar el primer botellín de la “nueva era”. Esta semana toca gastar un poco en algún bar y en algunos comercios locales, si todos ponemos un poco de nuestra parte, la economía local retomará su marcha un poco más fácilmente.

Buenas noches.

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Autor: Alberto López Barrio

Nací en 1973, el destino nos llevó a San Pedro de Alcántara donde, en julio de 2011, abrimos una librería, Espacio Lector Nobel San Pedro. Ahora comenzamos con este blog que, esperamos, sea punto de encuentro de muchos amigos aficionados a la lectura.

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