Diario de una alerta.

Día 65.

Pues aquí andamos, con una flamante y recién estrenada fase uno. Por momentos, el día pareció la vida A.C., ya sabes, antes del…

Si bien es cierto que todavía hay comercios y hostelería cerrados, hoy ya muchos han abierto sus puertas y, supongo que también el espléndido día que ha hecho y, sobre todo, que la gente tiene ganas de calle, ha hecho una perfecta mezcla para que se notara que había un movimiento bastante más elevado en comparación a días anteriores.

Nos levantamos a las ocho y, después de prepararme y desayunar, me encaminé a la librería. Hoy por fin a jornada completa. Llegué pronto, quería dar un medio limpiado a los escaparates. Al principio la mañana estuvo más que tranquila, después se animó algo más, incluso dio tiempo a que algún amigo pasara a saludar aprovechando que iba a hacer algún recado. Que estas visitas se agradecen mucho, vender es importante pero también que alguien se acerque, aunque sea un momento, a ver qué tal estamos y cómo va todo. Bueno, con las tareas propias del día a día y algo más de afluencia, lógicamente, que en fase cero, la mañana se pasó rápido.

Al cerrar me dio tiempo a tomar “la primera” caña en el bar de Nono con mi amigo Jose Carlos. Un tanto extraña, pero una cervecita a fin de cuentas. Sin poder acceder dentro, tenía cuatro barriles bien separados, con entre dos y cuatro personas en cada uno. Relativamente normal, esto debe ser esa “nueva normalidad” de la que se va hablando. Al menos, la tapita de queso que nos puso Nono, estaba tan buena como siempre estuvo. Hay cosas que es mejor que no cambien absolutamente nada.

De ahí a casa, Carol se iba a currar de tarde y ya había comido con la niña. Teníamos carne y puré de patatas para almorzar, preparé y comí con Pepe.

Después me senté un poco y di una cabezada instantánea, de esas que te da la impresión de haber dormido durante mucho rato y, cuando miras el reloj, tan solo habían pasado unos pocos minutos. Aproveché para controlar unos pedidos que debo enviar y me confirmaron que ya viene en camino una mampara que pondremos en la librería. Hay que tomar todas las medidas de seguridad posibles para los clientes y también para nosotros mismos.

Y nada, a las cinco tocaba abrir. Segunda parte de la jornada laboral. Llegando me encontré a Eugenio, él también iba a abrir su negocio. Más de dos meses después recuperar esta rutina era más que necesario. Bueno, conseguido… La tarde comenzó como las de verano, muy poco personal en la calle a esas horas y conforme avanzaba la hora se notó algo más de movimiento. Así como más padres acompañando a sus hijos en la calle.

Me comentó algún cliente que había varias terrazas muy llenas de gente por la tarde. Bueno, veremos cómo va la cosa. Espero que sepamos tomar las cosas con mesura y lo de hoy sea la novedad del primer día.

Ya en casa de nuevo, una ensalada y gazpacho para cenar. Un poco de televisión, por cierto hoy no vi prácticamente noticias, casi mejor. Y a escribirte una líneas, colega. En breve dejaré de hacerlo. Ya queda poco.

Me voy a dormir ya, mañana intentaré madrugar, a ver si a las siete soy capaz de poner pie a tierra y salir a correr antes de comenzar el día dos de la fase uno.

Buenas noches.

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Autor: Alberto López Barrio

Nací en 1973, el destino nos llevó a San Pedro de Alcántara donde, en julio de 2011, abrimos una librería, Espacio Lector Nobel San Pedro. Ahora comenzamos con este blog que, esperamos, sea punto de encuentro de muchos amigos aficionados a la lectura.

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