Diario de una alerta.

Día 67.

Miércoles, 20 de mayo. Nos acercamos a los setenta días de “esto”.

Hoy, nuestros políticos han tenido tertulia y han acabado aprobando otros quince días más. Que a estas alturas no sé yo si es bueno, malo o se queda en regular. Desde luego, con el movimiento que se va viendo por todos lados, tiendo a pensar que igual podíamos ya pasar del asunto, tratarlo de otro modo.

En cualquier caso, ya te digo que estos van a ser los últimos días que dedico a escribirte unas palabras, al menos de forma diaria. No te niego que, quizás, en días sueltos pase a saludarte siempre que haya algo importante o alguna anécdota digna de mención. Y también los días que haga tortilla, siempre que no me salga fatal. De hecho, mañana acudiré seguro porque pienso hacer una para la cena.

Aunque como dice mi colega, mañana es futuro. Cada día le doy más la razón. Vivamos el día.

El miércoles ha sido muy similar al martes, más tranquilo en cuanto a ventas, eso no es bueno, pero debemos ir con calma y poco a poco. También han pasado varios buenos amigos a visitarnos un ratito, especialmente algunos del club de lectura. Da alegría verlos, en breve organizaremos reunión, hablaremos de “El camino” de Delibes, por aquello de celebrar su centenario y compartiremos algún plato o aperitivo mientras tanto.

Por la tarde ya se nota demasiado el calor, con el sol dando en los escaparates de pleno. Tocará cambiarlos, mínimo, una vez por semana o algún libro se nos fríe como si fuera un huevo en la sartén. Tocará tirar de aire acondicionado “a jornada completa”.

Llegaron varias cajas y cambié la exposición en uno de los escaparates. Entre una cosa y otra se fue pronto la jornada. Mañana toca cambiar los otros dos.

También hoy ha dado tiempo a leer algo la prensa y ver noticias de estos señores que te comentaba antes y su tertulia barriobajera. No llego a comprender a esa gente que defiende a capa y espada lo que hacen o dicen los del partido político que más le tira, mismo criterio de lo que hace un seguidor acérrimo de un equipo de fútbol, solo que en este caso solo mueve la pasión. Tampoco comprendo, y es peor aún, que unos y otros se nieguen la palabra. Y esto está pasando en políticos y en sus seguidores. Anda que vamos bien encaminados. Espero que la mayoría nos mantengamos siempre más cercanos a un punto medio, ir a los extremos es malo y peligroso. Y de tontos, bajo mi punto de vista.

Así que, sumando un poco de todo esto, llego al resultado final. Hay que ir poniendo punto y aparte a nuestros diálogos, colega. Lo dejamos en y aparte, nunca me gustó poner el punto final a nada.

Y a estas horas, ya va tocando dar las buenas noches. Al llegar de la librería, me cambié y salí a correr. Hoy ha costado, estaba cansado, pero saqué fuerzas y allá fui. Pensaba que no iba a poder y, sin embargo, he corrido más a gusto que casi cualquiera de los últimos días. Me ha acabado sentando bien. Una buena ducha y un poco de empanada recién hecha que ha dejado Carol antes de irse a hacer la última noche de su ciclo.

Así que ahora, relajado en el sofá, se me van cerrando los ojos poco a poco. Iremos apagándolo todo… y a dormir.

Soñaremos con gente que opina muy distinto y debaten y conversan pausada y sosegadamente, como si fueran “gente civilizada”, vamos…

Ainsss. ¡Qué cosas! Colega, cuenta atrás.

Buenas noches.

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Autor: Alberto López Barrio

Nací en 1973, el destino nos llevó a San Pedro de Alcántara donde, en julio de 2011, abrimos una librería, Espacio Lector Nobel San Pedro. Ahora comenzamos con este blog que, esperamos, sea punto de encuentro de muchos amigos aficionados a la lectura.

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