Diario de una alerta.

Día 65.

Pues aquí andamos, con una flamante y recién estrenada fase uno. Por momentos, el día pareció la vida A.C., ya sabes, antes del…

Si bien es cierto que todavía hay comercios y hostelería cerrados, hoy ya muchos han abierto sus puertas y, supongo que también el espléndido día que ha hecho y, sobre todo, que la gente tiene ganas de calle, ha hecho una perfecta mezcla para que se notara que había un movimiento bastante más elevado en comparación a días anteriores.

Nos levantamos a las ocho y, después de prepararme y desayunar, me encaminé a la librería. Hoy por fin a jornada completa. Llegué pronto, quería dar un medio limpiado a los escaparates. Al principio la mañana estuvo más que tranquila, después se animó algo más, incluso dio tiempo a que algún amigo pasara a saludar aprovechando que iba a hacer algún recado. Que estas visitas se agradecen mucho, vender es importante pero también que alguien se acerque, aunque sea un momento, a ver qué tal estamos y cómo va todo. Bueno, con las tareas propias del día a día y algo más de afluencia, lógicamente, que en fase cero, la mañana se pasó rápido.

Al cerrar me dio tiempo a tomar “la primera” caña en el bar de Nono con mi amigo Jose Carlos. Un tanto extraña, pero una cervecita a fin de cuentas. Sin poder acceder dentro, tenía cuatro barriles bien separados, con entre dos y cuatro personas en cada uno. Relativamente normal, esto debe ser esa “nueva normalidad” de la que se va hablando. Al menos, la tapita de queso que nos puso Nono, estaba tan buena como siempre estuvo. Hay cosas que es mejor que no cambien absolutamente nada.

De ahí a casa, Carol se iba a currar de tarde y ya había comido con la niña. Teníamos carne y puré de patatas para almorzar, preparé y comí con Pepe.

Después me senté un poco y di una cabezada instantánea, de esas que te da la impresión de haber dormido durante mucho rato y, cuando miras el reloj, tan solo habían pasado unos pocos minutos. Aproveché para controlar unos pedidos que debo enviar y me confirmaron que ya viene en camino una mampara que pondremos en la librería. Hay que tomar todas las medidas de seguridad posibles para los clientes y también para nosotros mismos.

Y nada, a las cinco tocaba abrir. Segunda parte de la jornada laboral. Llegando me encontré a Eugenio, él también iba a abrir su negocio. Más de dos meses después recuperar esta rutina era más que necesario. Bueno, conseguido… La tarde comenzó como las de verano, muy poco personal en la calle a esas horas y conforme avanzaba la hora se notó algo más de movimiento. Así como más padres acompañando a sus hijos en la calle.

Me comentó algún cliente que había varias terrazas muy llenas de gente por la tarde. Bueno, veremos cómo va la cosa. Espero que sepamos tomar las cosas con mesura y lo de hoy sea la novedad del primer día.

Ya en casa de nuevo, una ensalada y gazpacho para cenar. Un poco de televisión, por cierto hoy no vi prácticamente noticias, casi mejor. Y a escribirte una líneas, colega. En breve dejaré de hacerlo. Ya queda poco.

Me voy a dormir ya, mañana intentaré madrugar, a ver si a las siete soy capaz de poner pie a tierra y salir a correr antes de comenzar el día dos de la fase uno.

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 64.

Concluyendo el fin de semana, colega. Ayer te abandoné, aunque al menos pasé a saludarte. Anoche traje alguna cosita del Inch y vimos una peli, los niños le han cogido el gustillo a esto del sushi y estas cosas y, la verdad, a nosotros también nos gusta mucho.

Después terminamos con la serie, el último capítulo, así que ahora buscaremos otra que nos llame la atención a los dos para verla juntos.

La noticia de ayer, triste, fue el fallecimiento de Anguita. Comentan, un tipo íntegro y coherente y eso dice mucho de cualquier persona y, hablando de un político, mucho más.

A media tarde, después de comer y mientras daba una cabezada, dejé en televisión un partido de la liga alemana, que ya volvía a jugarse este fin de semana. Con todas las precauciones sanitarias al parecer, sin público. Se oían las voces de los jugadores pidiéndose el balón, al marcar un gol lo celebraban a unos metros de distancia entre sí. Cosa un poco absurda, por cierto, ya que durante el juego hay bastante contacto. El caso es que el fútbol, así, pierde toda la gracia, la pasión. Como deporte que es, deja de tener toda la gracia sin afición, sin abrazos en los goles. Yo casi dejaba la competición desierta, sin jugar. Ya la próxima temporada, si es que todo va bien, se jugará de nuevo… Pero claro, con el dinero que hay de por medio, deja de ser, sencillamente, un deporte. Demasiados intereses. Y la Liga española vuelve, ni más ni menos, con un Sevilla-Betis, ¡casi na!

Y ya estamos en pleno domingo, acabamos semana. Acabamos fase cero. Mañana empezamos el día dando un paso hacia adelante.

Hoy nos hemos levantado sobre las diez, ole. Hemos hecho alguna cosilla en casa y Carol ha dejado preparadas unas migas para almorzar, ella se iba a trabajar de tarde. Así que un rato después le di el último toque, les puse un huevo frito encima y a comer con los niños. Fue un antojo de Carolina y les ha encantado. Unas poquitas de calorías “pa´l cuerpo”.
Tan lleno acabé que, después de recoger la cocina, casi llego rodando al sofá. Hoy ni café ni nada.

Esta tarde he hecho bien poco, ver alguna cosilla en televisión sin prestarle demasiada atención, leer algo y poco más.

Esperé hasta cerca de las nueve para irme a correr, aun así hoy había demasiada gente. Al menos con hay tan poco paso de coches, puedes correr por el filo de la calzada y no te ves esquivando a peatones y bicicletas. En la vuelta, ya se notaba que el personal había bajado bastante. Espero que sepamos llevar bien el paso a la siguiente fase.
Pienso que siempre estará presente la posibilidad de tener que dar pasos atrás y le temo mucho.

Al llegar, Carolina ya se había preparado una tortilla a la francesa para cenar. Le he hecho a Pepe su cena y, después de una ducha, he cenado yo. Hoy ligerito, faltaría más después del almuerzo.

Y aquí andamos, Carol llegó hace un ratito de trabajar. Y estamos sentados un rato antes de ir a dormir.

Mañana empieza una semana de relativa normalidad. Volvemos a abrir los negocios a jornada completa. Cumpliendo ciertas medidas y siendo precavidos, pero recuperando algo similar a la rutina habitual. Camino de la “nueva normalidad” que le llaman. Lo confieso, odio esta expresión.

Bueno, a ver qué nos depara el día. Por cierto, habrá que ver si es posible tomar el primer botellín de la “nueva era”. Esta semana toca gastar un poco en algún bar y en algunos comercios locales, si todos ponemos un poco de nuestra parte, la economía local retomará su marcha un poco más fácilmente.

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 63.

Colega diario, sábado 16 de mayo. Estamos de lleno en pre-fase 1.

Mientras tanto, toca disfrutar la velada. Permíteme que esta noche no te ofrezca compañía. Ha sido un día sin grandes novedades, mañana te cuento el finde…

Ahora toca cena y peli en familia y, un poco más tarde, ver el capítulo final de la serie Carol y yo.

Así que, por primera vez en más de sesenta días, te dejo tras una visita muy, muy breve. Mañana domingo te veo y liquidamos el fin de semana.

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 62.

Viernes, fin de semana. Próximo lunes pasamos a fase uno. Esto es un jolgorio. Fiesta. Queremos marcha, marcha…

Bromas aparte, cuando comience la próxima semana, el lunes, será el día número 65 y daremos un paso más en nuestras vidas. Un paso más hacia la normalidad y la supuesta libertad. ¿Lo tomaremos con calma y prudencia? Iremos viendo.

En cualquier caso, en estos momentos seguimos en fase cero así que el fin de semana, hay que continuar sin novedad en el frente. Esto de las fases da juego para chascarrillos y memes, desde luego, ahora se especulaba con que algunos lugares no podían pasar a la uno, pero tampoco era plan de quedarse en la cero del todo, así que ha surgido el cero y medio. Sí pero no, como el que pide en la charcutería “cuarto y mitá de chope”, que un cuarto es poquísimo y medio, “una pechá”. En fin, viene a cuento aquello de él que la lleva, la entiende.

Total, hoy Carol madrugó, su inicio de ciclo. Yo dormí hasta las nueve. Me levanté y desayuné con Pepe. No tomé fruta, solo café y tostada. Pepe se preparó un cola cao y le puso una tostada al jamón serrano. Sí, tal como suena, pan al jamón, él es de los que opta por la “pechá”. Desde luego, no puedo esperar otra cosa. Recuerdo cuando salíamos a comer con la familia teniendo yo, más o menos, su edad y después de hartarnos, mi primo y yo pedíamos un pijama de postre, uno para cada, faltaría más. Para endulzar… y decían los padres aquello de que mejor era comprarnos un traje que invitarnos a comer.

Un rato después salía para la librería, hoy me fui diez minutos antes para comprar pan en Fermento antes de abrir. Eso hice, pan calentito, librería abierta y un olorcito que desprendía al pan que poco me falto para pegarle un pellizco y comerme un trozo.

Cerca de las dos, iba camino de vuelta a casa. Mientras me cambiaba, los niños pusieron la mesa. Hemos almorzado pollo al ajillo con un poco de arroz. Sí, también con mucha salsita y sopitas de pan. Así que he acabado de recoger pronto y cuando llegó “la jefa”, yo estaba ya en el sofá con el telediario de fondo y sin prestarle ninguna atención.

La tarde ha ido como todas, sin mucha novedad hasta la rueda de prensa en la que han comunicado el cambio de fase. Buenas noticias, ahora esperemos que todo vaya bien. Este paso va a ser importante para los negocios, ojalá a todos nos vaya genial, al menos, medio bien.

Después de eso, hemos llamado al abuelo y, tras hablar con él, he salido a correr. Justo había comenzado a correr cuando oí una fuerte voz a mi espalda, ya varios metros atrás, Juan Luis me dijo algo sobre ti, diario, que no llegué a oír bien. Así que pudo ser un “killo, que jartible eres con el diario. Estoy deseando que acabe esto para que no escribas más” o, quizás, pudo ser algo como “tío, sigue así que vas camino del Pulitzer”. No sé, seguro que ni tanto, ni tan calvo.

Que siempre lo mejor es la mesura, el término medio. Una gran virtud esta, al menos bajo mi punto de vista. Y con los tiempos que corren mucho más, que se nos está poniendo la cosa de un radical que no te cuento. Cada vez más el personal tiende a los extremos en todas las opiniones y eso es peligroso. ¡Bah! Que diría mi compadre… optimismo, que estamos en puertas de la fase uno. Fernan!!!!! Ve preparando la barbacoa.

Colega, te dejo, que conecto con los colegas vía internet. Cibertertulia a la vista.

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 61.

Jueves, 14 de mayo. Van siendo necesarias muchas manos para contar días, son sesenta y uno, así que nos vamos a siete personas para poner dedos… No hay nada que hacer, al menos, hasta el lunes próximo si conseguimos pasar a fase uno.

Y ahora que se comenta que pretenden proponer una nueva prórroga de treinta días consecutivos, quizás nos vayamos al día 100… Amigo diario, a estas alturas te tengo ya un gran aprecio, eres uno más de la familia, pero no sé si me apetece compartir tantísimo contigo. Hay que ir sobre la marcha, seguiremos tachando días uno a uno.

Mañana, otra vez ya, entramos de nuevo en fin de semana. Y dirá alguien que el tiempo va lento.

De todos modos, hoy toca hablar del jueves. Y debería haber comenzado a las ocho y media, hora a la que habíamos puesto el despertador. Él cumplió con su trabajo puntualmente. Sonó la alarma, Carol la apagó y, no sé cómo ocurrió, pero unos segundos después abrí los ojos de nuevo… y eran las nueve y cinco. Digo yo que algo similar debió ocurrirle a Sabina cuando compuso quién me ha robado el mes de abril.

Puesto en marcha, cuando el reloj casi daba las diez, salí de casa. Lo primero era recoger las monedas para cambio en el banco. Llegas a la puerta de la entidad. La primera es automática y, al acercarte se abre, la segunda la abre con llave un vigilante de seguridad que te pregunta qué necesitas. Le explicas, él cierra y vuelve a entrar. Luego sale y te dice que en seguida están contigo. Un par de minutos después sale la chica que me atiende y recoge el dinero y, otro minuto después, vuelve a salir con las monedas requeridas. Aséptico total. Monedas conseguidas para poder dar cambio al cliente que, dicho sea de paso, se está notando mucho que vamos tendiendo a usar tarjetas en gran medida.

Así que, ya en la librería, a aprovechar para organizar, repasar mercancía y atender a algún cliente. Las mañanas se pasan rápido o al menos a mí me da esa impresión. Tiene cierta similitud con las primeras semanas, cuando abrimos allá por 2011. Tengo puesto el modo positivo en ON y hago que la ilusión por recuperar la mayor normalidad posible supere, con creces, a la incertidumbre de no saber qué nos depara este asunto a corto y medio plazo.

Carol ha ido a la peluquería durante la mañana, seguro que como un alto porcentaje de la población en los últimos días. Menos yo, que llevo muchísimos años usando máquina y me pelo en casa.Después de comer, como sé que a algunas personas les gusta saber el menú, hoy tocó cocido y unas croquetas, nos hemos sentado un rato. No hace falta decir que lo siguiente ha sido un café y descansar un poco.

Esta tarde he regresado a la librería. Debía acabar una devolución de libros que se quedó pendiente y, de paso, he llevado un pedido a nuestra amiga Mónica, que le resultaba complicado salir de casa. Al final me han dado allí más de las ocho.

He vuelto a casa y me he cambiado para salir a correr. Hoy estuvo todo el día con un tiempo raro, salía el sol y, minutos después, se nublaba y hasta llovía. Y eso pasó, estaba la tarde clara y en unos segundos se puso negro, sonó un trueno largo y comenzaron a caer goterones. En vez de seguir bajando corrí unos tres kilómetros alrededor del bulevar y de casa y acabé por subirme, ya estaba bastante mojado y no está la cosa para un resfriado.

Lo poco que resta de día ha sido lo habitual, una ducha al subir, cena y un capítulo de la serie. Se va acabando y habrá que ir buscando opción a la que engancharse. La eterna candidata es Juego de Tronos, no sé por qué no me he decidido aún. Creo que, como me conozco, sé que me voy a enganchar y soy capaz de chuparme las ocho temporadas a varios capítulos diarios. No ni na…

En fin, llega el viernes. ¡Finde! Y, quien sabe, previa de la entrada en fase uno.

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 60.

Pues llegó el día número 60, como cualquier otro, en fin. Pero bueno, una cifra redonda y alta… muy alta. Pasadas las 7am sonaba el despertador y, ahí estaba el tío, levantándose rápidamente de la cama. Solo necesité 6 ó 7 minutos para conseguirlo, es un logro.

Un rato después caminaba por el bulevar y al entrar en Avenida del Mediterráneo comenzaba a trotar mientras el sol iba tomando altura y hacía que fuese una mañana de lo más agradable. Además, había poca gente. Poca en valoración actual, hace tres meses estaría sorprendido. Es que hay que ver cómo somos. Los dos primeros días, en San Pedro había más gente rondando el paseo marítimo que en sus casas. Imagino que esto pasa en todos lados pero como el próximo lunes nos pasen a fase uno… verás las barras de los bares. El salto de la reja en el Rocío se va a quedar en cuatro gatos comparado con la previsión de personal pidiendo cervecitas.

Bueno, llegué a casa y aún no eran las nueve. Me di una duchita y desayuné con Pepe. Después de acabar de prepararme me pasé por el banco, necesitaba monedas para cambio pero no tenían, así que usé el cajero mientras un señor se quejaba en la puerta por algún problema que tenía desde hacía más de una semana, decía, y que no le atendían como él consideraba. Total que yo en el cajero tardé dos minutos mientras él continuaba su discusión con la persona que lo escuchaba en la puerta. Qué lucha hay que traer con los bancos. Mañana volveré, parece que estarán ya disponibles las monedas para cambio.

Así que en seguida estaba en la librería. Hoy llegaron varios pedidos que esperaba de las editoriales, el transporte no está todavía al día y hay cierto retraso, en breve si todo va bien, iremos recibiendo todo en las 24 horas habituales. Así que entre repasar esa mercancía, avisar a clientes y atender a los que venían, se pasó pronto la mañana. Pronto a pesar de tener que llevar puesta la mascarilla tanto tiempo seguido, que sensación de agobio me da.

Ya en casa, tocaba almorzar. Hoy solomillo de cerdo, muy rico. Tomé un cafetito y luego me invadió la necesidad de meditar un ratito, cerré los ojos y medité profundamente un buen rato sobre el hombro de Carol. Ya me entiendes.

Por la tarde he corregido los deberes con Pepe y he estado pasando pedidos durante mucho tiempo. Las editoriales han reprogramado sus novedades y próximas publicaciones y hay que reorganizarlo todo. También ha tocado pedir, por ejemplo, diccionarios para la próxima campaña de texto y agendas escolares. En cierto modo da un poco de vértigo pensar en futuras campañas, son solo a dos o tres meses vista pero, dadas las circunstancias, parece un futuro lejano y lleno de incertidumbre.

Total, que cuando he acabado con todo esto, ya era la hora de la cena. Una ensalada y algo de picoteo más un yogur con frutos secos. Y aquí estoy ahora, con un ojo acabando de escribirte y otro puesto en el capítulo de la serie. Es cierto que los hombres no podemos hacer dos cosas a la vez, ya me he perdido un par de detalles del episodio de hoy.

Por cierto, ayer recibí un regalo atrasado del día del padre, un tratamiento en el local de mi amiga, Sonya Nails. A ver cómo sale la cosa… conociéndola ira genial, seguro.

Iremos a dormir en breve, mañana madrugaré de nuevo y haré un poco de ejercicio en casa y luego, antes de subir a la librería, pasaré a recoger las monedas por la oficina del banco.

Se nos va el día 60 y andan especulando que, más ligera, pero quieren pedir una ampliación de alarma de un mes más. Sea como sea, lo importante es que cada paso que se dé sea siempre para avanzar y nunca tengamos que dar, ni uno solo, hacia atrás. ¡Ojalá!

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 59.

Ains. ¡Qué nervios! Mañana volvemos a una cifra completamente redonda. Mañana estrenamos decena con los sesenta.

Pero aún estamos en el 59. Si bien es cierto que ya es un poco diferente, no deja de ser una situación anormal. Es que por momentos parece que hay que recordarlo, me pregunto dónde está el límite. Si siguiéramos así, tal cual, durante un largo periodo de tiempo, ¿Qué ocurriría? Definitivamente, pensar mucho no debe ser demasiado bueno.

En fin, martes 12 de mayo liquidado, se va acercando mi cumple. Pensaba que no iba a ser para tanto, pero llegará el 25 de mayo y a saber en qué fase de esta alarma andamos…

Comenzó el día temprano, aunque ni mucho menos a la hora que tenía prevista. Me había puesto el despertador a eso de las siete y cuarto, pero un buen rato antes me espabilé, sonaba el agua cayendo con cierta intensidad. Quité la alarma y a dormir hora y media más. ¡Olé!

Así que me levanté casi a las nueve, un poquito de fruta que quedaba picada de la noche anterior y café con tostada. Un pelín más tarde, a la librería. A poner orden, actualizar papeleo y atender también a algún cliente. Aunque era prácticamente seguro, con toda esta historia ya quedaban dudas, pero hoy me confirmaron que finalmente habrá cheque libro en cuatro cursos, primero y segundo de primaria como cada año, también primero y tercero de secundaria. Lo cierto es que es buena noticia para nuestro sector. Van a hacer falta muchas buenas noticias y mucha ayuda y colaboración con todos y cada uno de los sectores, todos claro, pero fundamentalmente el pequeño comercio.

Justo al emprender el camino de vuelta a casa, chispeaba. Tuve que abrir el paraguas un par de veces pero no llegó a llover con fuerza. Hoy para almorzar nos hemos tomado un arrocito que ha hecho Carol, estaba para chuparse los dedos. Me he puesto varios poquitos unas cuantas veces, te quieres engañar a ti mismo, pero el caso es que al final acabas poniéndote las botas.

Después del café y, con la panza llena, no quedó más remedio que dar una pequeña cabezada, luego he dedicado la tarde a atender algunos pedidos y preguntas por whatssap y mail.

La verdad es que la tarde no ha dado para mucho más, quería haber salido a correr un rato pero al final no lo he hecho. Mañana madrugaré y entonces saldré. Bien tempranito.

En la cena hemos acabado con la tortilla de anoche. Cortamos una pequeña porción para Pepe y otra para mí. Luego quedó otro trocito, así que le dije a mi querido hijo que era mejor que la acabáramos ya, él dijo vale, cogió el trozo y se lo comió. Mi teoría pasaba por cortar el trocito en dos y dar un par de bocados cada uno. La de él, evidentemente no. Pero bueno, creo que voy a tomarlo como un plan de pensiones. Una inversión en su crecimiento. Él dice que va a ser notario. Así que ya se lo cobraré, colega.

Cuando él sea notario y me mantenga, tendré una librería diferente. Habrá en ella dos buenos sofás, cómodos y amplios. Una mesa, cafetera y nevera con cerveza fría. Dedicaré ocho horas diarias a lectura, tertulia y charlas con amigos y clientes.

Pero bien pensado, eso es casi lo que hago. Solo tendría que sustituir las dos sillitas de nuestro rincón por los sofás. En fin, una visión muy romántica de una librería. Bueno, eso y que ni mucho menos son tantas horas de dedicación a lectura y tertulia. Los libros requieren mucho, mucho tiempo. Como cualquier negocio, supongo.

Y, acabando el día, lo habitual. Después de cenar, a ver un nuevo capítulo de la serie. Y a dormir. Mañana toca madrugón y carrerita, que aún tendré arroz pendiente de quemar. A menos que la lluvia “me salve la vida” de nuevo.

Buenas noches.

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Día 58.

Querido diario, hoy sí. He hecho una tortilla de patatas para la cena y me ha salido de categoría. Buenas patatas, buenos huevos y estrenando sartén. Le pones mucho cariño y luego solo tienes que dejarla un puntito menos hecha y jugosa. ¡Por la puerta grande he salido!

Ea. Buenas noches, amigo… ya no puedo contarte algo que pueda destacar más hoy…

Venga, algo más puedo decirte. Que hemos comenzado semana, con buena temperatura pero un tiempo gris, incluso algunas gotitas cayeron durante el día. A las nueve ya estaba en pie, y hoy me afeité. Después del desayuno me fui a la librería, había quedado con algún cliente, entre ellos, Don Manuel que quería leer algo más de Aramburu, acaba de terminarse Patria. Gran libro, el equivalente literario a mi tortilla de hoy… jeje. Déjame disfrutarlo que estoy orgulloso, hombre.

A mediodía, un ratito de charla literaria con la televisión para recomendar a Roberto varios libros, alguno para los peques y hoy elegí tres para adultos, entre ellos La sombra del viento, que precisamente ayer cumplía diecinueve años desde su publicación. Todo un clásico a estas alturas.

Y de repente, eran casi las dos de la tarde. Un buen fregado y local limpito para mañana.

Al llegar a casa, ya estaba puesta la mesa. Así que con un tomate aliñado y el atún que había quedado, hemos comido los cuatro. Lo cierto es que hoy hemos comido de lujo, ¡Qué rico está el atún!

Después de comer, ¿adivinas? Cafelito y sofá, correcto. La verdad es que hemos estado remoloneando un buen rato. Luego he estado pasando pedidos y mirando correos electrónicos.

Sobre las ocho, Carol y la niña se han ido a hacer un poco de ejercicio, dicen que no había demasiada gente. Mientras tanto yo me metí en la cocina y me lie con esa tortilla.

Cuando ellas han llegado estaba casi lista. Una duchita todo el mundo, hemos charlado con el abuelo un ratito y a cenar. Se nos va el día. El 58. Mañana tenemos por delante el 59 y luego cambiamos de decena, comenzamos con el seis.

A Carol, que se acostó poco antes de que yo me levantara, la han llamado un par de veces durante la mañana, con lo que ha dormido poco y mal. Así que creo que hoy caeremos como bebés… o eso espero al menos.

Vamos a ver un capítulo de la última temporada de Broadchurch y a dormir…

Hoy quería haberte hablado un poco de las cacatúas y payasos que, según se dicen ellos mismos, componen el hemiciclo del Congreso. Son unos cracks. Aunque para cracks, los usuarios de redes sociales, o sea, nosotros. Metámonos todos y que salga quien pueda. Pero bueno, lo dejamos para otro día, que todavía nos queda tiempo por delante y está claro que el día de hoy quedará marcado por……

¡¡¡LA TORTILLA!!!

Ahora sí. Buenas noches.

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Día 57.

Efectivamente, hoy nos levantamos tarde. De vez en cuando apetece. Aunque lo normal es que yo, por tarde que me acueste, esté abriendo los ojos temprano. Estoy seguro que son los efectos secundarios que produce el darse de alta como autónomo pero, claro, esto no te lo advierten en ningún prospecto.

El caso es que, en gran medida, estoy durmiendo mejor durante la cuarentena que antes. Yo creo que como la librería ha tenido que estar cerrada y, en consecuencia, la actividad parada prácticamente al cien por cien, he podido relajar algo la mente. Sí, eso ha podido ser. Siempre hay que buscar el punto positivo.

Pues bien, cuando nos hemos sentado a desayunar debían ser más de las once. Empezando a esas horas, luego recoges, haces la cama y cuando miras un reloj, ya estas metido en hora de pensar en el almuerzo. Si ya es normal que la mañana se pase volando, en este caso ni te das cuenta.
Como nos quedamos en fase cero, hemos aprovechado para comunicar en redes sociales que seguiremos estando en la librería por las mañanas para aquellos que quieran acudir o retirar pedidos.

El almuerzo ha consistido en un popurrí de restos que quedaban. Un poco de pescado, algo de carne, pisto… Total, que hice compra el viernes y mañana o pasado, nevera vacía. Después de comer, cafelito y al sofá. Me he permitido un antojito, una pastilla de chocolate con menta.
Hemos visto la película Contagio. Aunque es de 2011, ha sido muy comentada durante todo este periodo de confinamiento. Hasta ahora como que no apetecía demasiado verla, hoy decidimos que sí. Lo cierto es que clava esta situación con nueve años de antelación. Origen en Asia, muy contagioso, hospitales en pabellones deportivos, intereses políticos y económicos. En fin, la realidad siempre supera la ficción. Es como cuando ocurrieron los atentados de las torres gemelas, mira que había pelis de conspiraciones, ataques o asaltos… pues te encuentras con algo ¿¿imposible?? de imaginar.

Así que yo ya me lo creo todo. Me cruzo mañana con el mismísimo ET y me dice aquello de “mi casa, teléfono” y le presto el móvil para que llame a quien quiera que sea sin inmutarme. Aunque puesto a encontrarme con alguien, preferiría hacerlo con Peter Pan, creería tanto en él que, con una pizca de suerte, me llevaría de excursión a su Nunca Jamás.

Carol ha hecho un poco de ejercicio en casa. Luego tenía que ducharse, cenar y a currar, su última noche. Mañana vienen los descansos. Y yo he esperado que fuese un poco más tarde, a eso de las nueve y cuarto me he ido a dar una carrerita. Definitivamente es muy buena hora, quizás hoy también influyera que el tiempo estaba regularcillo, así que me he encontrado a un número de personas bastante reducido. También había varios policías locales controlando al personal. De hecho uno ha parado justo delante de mí a tres adultos, muy adultos, que paseaban juntos.

Mientras he llegado a casa, estirado y me he dado una ducha casi eran las once, así que entre cenar y recoger la cocina ya son las tantas. Estoy aquí acabando de contarte mí día y ya pasaron las doce. La hora de las brujas, o eso dicen.

Bueno, mañana comenzamos semana. Una más, al menos, de nuevo en fase cero. La preocupación no es ir pasando fases, que también, lo que de verdad importa es que cada paso adelante, no tenga más tarde, pasos atrás. Siempre “pa´lante”.

Buenas noches.

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Diario de una alerta.

Día 56.

Sábado, 9 de mayo. Comencé el día número 56 a eso de las nueve. Al menos esa fue la hora a la que sonó el despertador. Carol llevaba poco menos de una hora acostada y yo tenía que hacer esfuerzos para ponerme en pie. Diez minutillos remoloneando y al lio.

Una vez preparado y después de desayunar bajé a la pescadería. No solo había buen atún, tuve la suerte de que me sacó una pieza nueva. Así que me traje cuatro buenos filetes. Haré luego un poco de tartar y el resto, a la plancha. Vuelta y vuelta y un poco de sal.

Lo dejé en la nevera y me marché a la librería. Un par de clientes venían a retirar sus reservas. He aprovechado para repasar pedidos que se quedaron a la espera cuando comenzó todo esto y para elegir algunas recomendaciones para el próximo lunes en televisión.

Ya te decía ayer que seguiremos por ahora en fase cero. Así que seguiremos abriendo la librería durante las mañanas y atendiendo reservas y pedidos. Que vaya tela con esto de las fases, las provincias y los doctorados que opinamos sentando cátedra. Nos meteremos todos y que se libre quien pueda… o quiera.

Algunos dicen que en Málaga tenemos lo que nos merecemos según el comportamiento tenido. Pero no sé, digo yo que las provincias donde sí se avanza a la siguiente fase tampoco habrán tenido un comportamiento ejemplar y que aquí haya sido un desastre… en fin, todo tiene tantas lecturas como “opinadores” hay. Quiero creer que una serie de personas que manejan cifras, datos y mucha información han seguido unos criterios bastante objetivos y aquí, por desgracia, no los cumplimos. La cosa es que oigo hablar a un político en medios de comunicación y ya lo miro mal, con interés. Seguro que es injusto, pero he eso hemos llegado.

Y Ahora que se aproxima el posible regreso de la liga, un jugador de fútbol parece ser que ha dado positivo. Leo que dice, textualmente, la noticia que “está en fase de resolución con baja probabilidad de transmisión”. Y a mí, que me encanta el deporte del balón, esto me suena a una milonga pero gorda, gorda. ¿Pero esto no era extremadamente contagioso?¿Ahora la probabilidad es baja?¿Quién quiere tomarme por tonto? Pero bueno, yo veo el fútbol con Pepe y así le ponemos ilusión infantil… que si te pones a pensar en los intereses, el dinero que mueve y tal… también habría que dejarlo.

Pero bueno, después de acabar en la librería, llegué a casa y ya andaban preparando el almuerzo. Manjar de dioses, Pepe había pelado patatas como si no hubiera un mañana. Teníamos patatas fritas con un par de huevos (esto igual da para chiste). Y claro, nos hemos puesto de grana y oro.

Por la tarde he flojeado, en uno de los canales ponían la peli sobre la vida de Chaplin y, mientras hacía cosillas en el ordenador, la ha tenido de fondo. Ya la había visto alguna vez pero la dejé, está rodada con mucho gusto y buena banda sonora.

Carol se ha ido a hacer algo de deporte y nosotros acabamos de llamar al abuelo, ahora me pondré a preparar el atún. Obviamente, el vinito ya está enfriando en la nevera. Así que ahora, homenaje. A disfrutar, que son dos días.

Colega, veremos qué da la noche. Mañana, no hay despertador que valga. A dormir que será domingo y vamos a flojear mucho, que además parece que el clima no acompañará mucho. O, para flojear, quizás sí.

Buenas noches.

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