LA INOCENCIA ARREBATADA

Ningún recuerdo pervive más en nuestro interior que aquel que es adquirido siendo un niño. Nada de lo que venga después podrá desplazar a aquello que se adentró en nuestro ser cuando empezábamos a vivir.

En 1999 José Luis Cuerda adaptó  el libro de relatos de Manuel Rivas “¿Qué me quieres amor?” para regalarnos una maravillosa e iniciática película que emociona desde la verdad. Supone el descubrimiento de un actor infantil como Manuel Lozano y una nueva exhibición  interpretativa de ese coloso del cine mundial que era Fernando Fernán Gómez.

“La lengua de las mariposas” es sobre todas las cosas un admirable homenaje a aquellos maestros de la República que introdujeron métodos innovadores que toparían con la siempre inoportuna oposición,  primero de la Iglesia (“…a veces el infierno somos nosotros mismos…”)  y luego del Estado Autoritario saliente tras la contienda nacional. El lazo que une al profesor Don Gregorio con Montxo, el niño protagonista,  será tan estrecho que hasta el cura del pueblo se quejará de la inclinación del joven alumno por las ciencias en lugar de por la religión “…Nidos tepentes absilunt aves..” (Saltan las aves del calor de los nidos).

La relación que nacerá entre profesor y alumno nos lleva irremisiblemente a un tema recurrente en la historia de la filmografía pero la sensibilidad con la que el director manchego nos acerca a los personajes hará que todo fluya de manera ágil y solvente. A pesar de los tópicos que puedan presentarse ésta es una historia donde el componente pedagógico y sentimental impregna toda la cinta. Las continuas referencias al desarrollo en el alumno de la capacidad para despertar la curiosidad entroncan con la idea de libertad que quiere transmitir el film en la figura del viejo profesor “…Libertas virorum fortium pectora acuit…”(La libertad estimula el espíritu de los hombres fuertes).  La idea primigenia de que solo en dicha libertad el hombre es capaz de lograr todo lo que se propone y crecer como persona se contrapone con la enseñanza rígida e inmovilista que predominaría tras la Guerra Civil.

“…Si conseguimos que una sola generación crezca libre en España, ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad, nadie les podrá robar ese tesoro…”

La libertad como tema principal de la película (“…las mujeres podemos votar gracias a la República…”) Don Gregorio ejemplifica esos maestros de la República que serían duramente reprimidos, algunos exterminados y otros privados de poder ejercer hasta el fin de sus días de forma oficial. “…ustedes los maestros son las luces de la República…” dirá con orgullo el personaje del padre de Montxo, el sastre del pueblo quien henchido de satisfacción se proclama “…republicano y de don Manuel Azaña…”. La idea de una escuela pública, laica y mixta, el alumno como protagonista de su formación, …el anhelo de enseñar a los niños en base a sus conocimientos y no a su capacidad económica. La ILE (Institución Libre de Enseñanza) como verdadero soporte intelectual. Todo quedará erradicado tras la sangrienta Guerra Civil que supondrá un retroceso descomunal en la formación y crecimiento del país.

Aún destacando el contexto político e histórico en el que situamos la película (los meses previos al Golpe de Estado que provoca la Guerra Civil del 36) es importante destacar que Cuerda no hace una utilización maniquea de este contexto y  quizá lo más destacado es el elemento puramente pedagógico. El despertar a la vida del pequeño Montxo,a través de las enseñanzas libres de prejuicios moralistas del viejo profesor, son una constante que además refuerzan la idea de que la docencia debe ejercer en el alumno un efecto más constructivo que instructivo. El aprendizaje significativo de Vygostky y cómo dirigir y organizarlo como paso previo a la adquisición por parte del niño de las facetas ya interiorizadas que le permitan dominar las estructuras cognoscitivas que la actividad requiera. En definitiva enseñar a descubrir a los niños cómo realizar las tareas en lugar de explicarles cómo solucionarlas.  Destacan aspectos como la atención individualizada de los alumnos, las salidas a la naturaleza, el conocimiento práctico del entorno, las clases participativas, …la capacidad de don Gregorio para hacer pensar a sus alumnos. Tampoco es casual la inclusión de la lectura de poemas de Machado en la escuela ya que el poeta sevillano será un referente cultural imprescindible en la República.

Además de la relación puramente docente entre alumnos y profesor encontramos elementos iniciáticos que también son permeables en el niño. No es casualidad que su hermano toque el saxofón en la orquesta del pueblo de la que Montxo es el abanderado. La música tiene aquí una importancia enorme, tanto en la banda sonora que impregna de nostalgia toda la cinta como en la utilización del pasodoble “En er Mundo” que establece un paralelismo precioso entre el descubrimiento del primer amor y la primera decepción amorosa a través de una maravillosa interpretación del mismo en la verbena de Santa Marta de Lombás. (el mismo pasodoble lo utiliza Erice en “El Sur” para ejemplificar otro tipo de amor, esta vez padre e hija)

Con un guión prodigioso del maestro Rafael Azcona, estamos ante un ejercicio de cine de un director que ya nos había maravillado en “El bosque animado” (adaptando al gran Wenceslao Fernández Flórez) y en la imprescindible “Amanece que no es poco”. Si en estas dos cintas nos había mostrado sus magníficas dotes para dirigir comedia costumbrista, aquí realiza un magnífico trabajo sobretodo en la dirección de actores, en la puesta en escena y en una sucesión de planos entre los que destacan los que suponen un vínculo entre profesor y alumno a través de la mirada embelesada de éste. El asombroso talento de Azcona para retratar arquetipos como el cacique del pueblo, la Iglesia que va perdiendo fieles con la República o reflejar la cobardía o traición como elementos de supervivencia a costa de la propia dignidad son elementos cruciales en el desarrollo final de la  película.

La cinta se cierra como en un círculo y de nuevo Montxo tendrá que afrontar cómo será su vida a partir de ese momento  tras haberle sido arrancada la inocencia. El director nos hace un guiño final quizá de optimismo, cuando el niño grite esas dos palabras que lo unirán de por vida al maestro: Tilonorrenco, Espiritrompa…Es justo en ese instante en el que notaremos como el corazón se nos encoge y un nudo recorrerá nuestras gargantas emocionados, estremecidos y por supuesto …conmovidos.

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EL CINE HECHO POESÍA

Dicen que siempre regresamos al lugar donde fuimos felices, aunque solo sea con la mente. Eso es el sur, el lugar al que regresar para alcanzar la felicidad. Ese sur que evoca atardeceres, luz y alegría. El sur es olor a jazmín y a hierbabuena, a naranjos en flor. Es un paisaje lleno de olivos y es el mar que baña sus tierras. El Sur, es un paraíso donde una vez Agustín fue feliz.

En 1983 Víctor Erice dirigió su segunda película,  “El Sur”. Una magistral obra de arte nacida desde el intimismo y que a su vez, paradójicamente,  es una obra inacabada. Según palabras de su propio creador, esta cinta no muestra el espíritu de una historia que nace de la pluma de Adelaida García Morales, pareja del propio Erice,  en dos relatos cortos llamados “El sur” y “Bene”que Anagrama editó dos años después de la película. Esa segunda parte que jamás vio la luz cinematográfica nos muestra ese sur que cobra vida para dejar de ser ese elemento mágico y a la vez misterioso al que querer regresar. El sur aparece para mostrarnos ese viaje que Agustín nunca podrá realizar, a través de Estrella, su hija y auténtica protagonista del film, ya que es su visión la que se nos presenta como guía para entenderlo todo.  

Los problemas de producción hicieron que la obra quedara tal y como la conocemos dotándola de otro sentido, igualmente maravilloso pero diferente al ideado por Erice. La obra cercenada nos presenta al sur como algo utópico, un universo donde poder alcanzar la felicidad perdida, un paraje lleno de luz que lo inunda todo y que contrasta con el evidente y sombrío norte que simboliza aquí la amargura, la tristeza y la melancolía de la España de los cincuenta.

“El Sur” es un viaje iniciático, un camino desde la infancia a la madurez. Tratado desde espacios invisibles donde las cosas se intuyen y los silencios se vuelven protagonistas. Nos habla también de los exilios del protagonista, el externo al tener que vivir en el norte y del interno  donde la melancolía y la nostalgia lo invaden todo. El intimismo de Erice nos hace circular por senderos que se nos vuelven lugares comunes pero que a su vez nos emocionan.

El estilo de Erice es poético, visualmente tiene una fuerza enorme, construyendo una película a base de recuerdos. Los recuerdos de Estrella a través de los cuales conoceremos cómo era la historia. Unos recuerdos que nos invaden desde la poderosísima mirada de Sonsoles Aranguren,  la actriz que la interpreta de pequeña hasta una adolescente Icíar Bollaín que representa esa edad en la que todo empieza a ser cuestionado. Es en este viaje donde encontraremos el sentido a lamelancolía del personaje de Agustín, un extraordinario Omero Antonutti, que guarda un secreto que Estrella intentará descubrir.  En la cinta que Erice pensó, Estrella al descubrir dicho secreto cerraría el círculo iniciado en esa primera escena donde la vemos mover un péndulo que ejemplifica su mundo interior para presentarnos la historia como una especie de diario de imágenes y recuerdos de la propia Estrella.

 La relación con su padre transita por el misterio, la magia, y una complicidad que no poseen ninguno de los miembros de la familia. Crece entre la admiración y el saber que existe ese secreto que su padre oculta y que la hará conocerle como nadie. La voz en off de Estrella, ya adulta, nos hace viajar a la memoria diferenciándonos claramente el mundo real del que imaginamos. La idealización del padre  da paso a un mayor entendimiento que culmina con una secuencia maravillosa casi al final de la película.

Los planos de las miradas de fascinación de la niña al padre se reflejan perfectamente consiguiendo que el espectador empatice con la relación padre-hija desde el primer momento. Esto sin embargo está rodado con sobriedad y belleza, cualidades que son un sello personal en el cine de Erice. La capacidad para emocionarnos de este director queda reflejada en una secuencia icónica dentro del cine español, donde suena el pasodoble “En er Mundo” y la cámara se sitúa en contrapicado mostrando  el baile el día de la Comunión de Estrella entre su padre y ella. Desde la admiración que la niña siente, la cámara se fija desde abajo realzando las miradas cómplices de amor verdadero entre padree hija.

Estamos ante la película más grande de la historia del cinepatrio, un ejercicio de buen gusto, que nos reconcilia con un modo distinto de hacer cine basado en la pausa, en el uso adecuado de los tiempos, de un lirismo visual que entronca con la emoción de contar historias a través de los sentimientos, un relato evocador de singular belleza que posee la magia de ser una perfección inacabada y que nos obliga a transitar por ese mencionado trayecto de emociones y poesía visual.

Rubén Moreno

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