Diario de una alerta.

Día 5.

Al final hoy no he hecho el pollo, comimos pescado. Total, mañana será otro día y mi toque especial va a seguir dando el mismo sabor.
Además, como que pega más mañana. Tío, que mañana es viernes. ¡Fin de semana! ¡Ole y ole!

Ves, lo que comentaba el otro día de mi colega Carlos, que se van los días y no te enteras. Ahora tenemos todo un fin de semana por delante. Anda que no tengo ya planes, no ni na…

Y tampoco hemos almorzado en la terraza, con estos días tan feos que están haciendo ni mucho menos apetece. A ver si nos van haciendo unos días de calorcito y sol y me pongo un buen rato a ver si cojo color… que entre lo blanco que soy y que desde que abrí la librería me pego los veranos preparando y forrando libros de texto, me podrían coger, como mínimo, de figurante en una peli de vampiros. Cero maquillaje, solo ponerme colmillos y listo.

Así que habrá que ver fútbol, ¿no? Me pondré la redifusión del España-Malta, lo han puesto estos días en Teledeporte, para escuchar a José Ángel de la Casa, ¡Qué grande!¡Cómo cantó el gol número 12 con esa garganta rota de emoción! Tengo en cola también el ver, pero en horario de prime time, el Madrid-Barça, el del 2 a 6. Lo que sea para mantener el ánimo a tope. ¡Hay muchos recursos! Y si veo que las fuerzas flaquean, la gran baza está bajo llave, la final del Mundial. El Iniestazo. ¡Cómo gritamos todos a una! Y, justo ahora, también en el mismo barco debemos estar todos, aunque por motivos muy distintos.

Pero aún hay que acabar el día, el día de San José y del padre, probablemente, más extraño de nuestras vidas. Y mi hija que me ha regalado hace un ratito un video que ha editado ella misma con fotos familiares desde que ella y su hermano eran bebés hasta estos últimos días. La canción de fondo era Mi héroe de Antonio Orozco (oídla si no la conocéis).
Y claro, estos días que los sentimientos están un poco a flor de piel… pues nada, nudo en la garganta y a salir del paso. ¡Qué ratito, chiquillo! Vamos, que sufrí menos con el partido del Iniestazo que comentaba antes, y eso que fueron 116 minutos.

Es que estos días, al menos a mí me está pasando, todo se exagera más de lo normal. Los sentimientos y la sensibilidad son intensos. Y seguro que, a medida que pasan los días, la cosa irá a más. Así que nada, a fomentar la risa. Habrá que ver aquellos videos de Martes y trece con sus empanadillas de Móstoles. Habrá que tirar de Chiquito. O de aquel Ángel Garó, un paisano, en el Un, dos, tres. ¿Recordáis? Una opción de libro muy divertido es “El abuelo que saltó por la ventana y se largó”, me reí mucho.

Y, una buena noticia, yo llevo la cuenta por el día 5, pero en realidad llevamos 6 ya. ¡Bah! Si por ahora me parece un cuarto de hora. Es que yo acostumbro a contar los días como las facturas o los cargos en el banco. A días vencidos. Defectos de… sí, eso, de autónomos. ¿Me vais pillando?

Hoy voy a acabar pronto, que estoy viendo en televisión como más de dos políticos, de ideologías de lo más opuesta, se saltan la cuarentena (no comment) para “salvar” a España, bueno a España o a quien sea. “Aroooo, carajoooo” (eso también lo dice mi cuñao. ¿A qué no sabéis de dónde es?). Si, además, para decir lo que dicen la mayoría, puede decirlo cualquiera, o lo dices por videoconferencia y listo, ¡leches!.

Pues eso, que voy acabando, no sea que me encienda y ya va tocando pensar en dormir.

Aunque antes, voy a leer un poquito. “Cien años de soledad” del Nobel Gabriel García Márquez. Si es que tengo un ojo eligiendo películas y libros…

¡Nos vemos en los bare…..! Jo, ya me pudo el espíritu del fin de semana. ¡No he dicho nada!

¡Qué descanséis!

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